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Hace año y medio, el 80% de las muestras de chapapote recogidas en la costa gallega procedían del petrolero griego y según los análisis más recientes, la mitad procede aún de su carga y el resto, de barcos que aprovechan la catástrofe para limpiar sus tanques.
A punto de cumplirse dos años desde que el petrolero Prestige naufragó frente al litoral gallego, los efectos de la peor catástrofe ecológica de Europa todavía no han desaparecido completamente. El fondo marino de A Costa da Morte, la zona más dañada por los vertidos del buque griego, tiene enterrada una plataforma de fuel procedente de los tanques del Prestige bajo dos metros de arena.
Ésta es la conclusión a la que ha llegado Joan Albaiges, investigador del departamento de Química Ambiental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y experto en mareas negras, después de analizar el estado de los fondos marinos de Galicia casi dos años después de que la costa se tiñera por completo de negro.
Albaiges, que analizó ayer la existencia de esta plataforma de fuel en el transcurso de una conferencia sobre el accidente, aseguró, además, que se desconoce la cantidad de hidrocarburos que sigue enterrada bajo la arena.
La razón es que este tipo de fuel permanece en el mar muy fragmentado y disperso, de modo que, durante algún tiempo, seguirá saliendo a la superficie en forma de pequeñas bolas que arrastrarán las mareas, básicamente en invierno, aunque este fenómeno, según el investigador, se repetirá cada vez con menos frecuencia.
La persistencia del fuel-oil pesado en el fondo marino, por la naturaleza de esta sustancia, es una de las principales conclusiones de los trabajos realizados durante estos dos últimos años por los expertos del CSIC, quienes creen que el impacto del hidrocarburo vertido sobre la costa gallega ha sido básicamente mecánico, es decir, que sólo ha afectado a la zona en la que hubo fuel.
Otra de las conclusiones que avanzó Albaiges es que, además del hidrocarburo enterrado en los fondos, el litoral gallego sigue siendo una víctima habitual de los llamados sentinazos. Así, explicó que el 20% de las muestras de fuel recogidas en la comunidad a partir de mayo de 2003 no procedían de los tanques del Prestige sino de otros barcos que aprovechaban las circunstancias especiales que vivía la costa para limpiar en la zona sus depósitos. Los análisis más recientes revelan que, en estos momentos, la mitad procede de otros buques y el resto, todavía es fuel del Prestige.
Según los restos aparecidos en septiembre de 2004, el 90% de la composición del chapapote es idéntica al fuel pesado que se vertió en su día, y no se puede hacer nada para eliminarlo porque los grumos son muy pequeños, informa Efe.
Pese a todo, el investigador Joan Albaiges remarcó que el vertido, a pesar de su espectacularidad, no ha tenido incidencia en las comunidades biológicas del mar y de la costa más allá de la zona afectada, aunque se estudia si puede haber producido efectos crónicos en las especies, algo que no se sabrá hasta que pasen otros dos o tres años.
Este hecho contrasta con los efectos que han tenido sobre el medio ambiente otros accidentes similares como el del Exxon Valdés, que llevaba petróleo de Alaska, y que una década más tarde sigue haciendo daño.
Según Albaiges, se puede concluir que el impacto ambiental que tuvo el vertido fue muy extenso en cuanto a la superficie afectada porque el Prestige se sacó al mar y unos 1.000 kilómetros de litoral sufrieron las consecuencias, algo que se habría evitado conduciendo el barco hacia la costa.
Asimismo, considera que la implicación de la comunidad científica, tanto biólogos como químicos, ingenieros navales, oceanógrafos y otros especialistas, ha sido muy importante a la hora de afrontar y analizar el vertido del Prestige, ya que se ha podido llegar a hacer modelos para prever, en caso de un nuevo accidente, cuáles serían las zonas afectadas y cómo se desplazarían las manchas.
Haciendo balance, Albaiges criticó que después de dos años después del accidente España siga sin tener un Plan de Contingencias para afrontar este tipo de situaciones, como tienen todos los países desarrollados, y que no exista todavía un documento legal que marque unas pautas de lo que se debe hacer ante una situación parecida.
En su opinión, otro hecho sorprendente es la "opacidad y el secretismo" que sigue habiendo en la administración en torno a todo lo relativo al accidente, incluso después de producirse un cambio en el Gobierno de Madrid.
Otro aspecto destacado es que en la zona supralitoral afectada por el fuel, que sería la arena a la que no llega el agua, el impacto medioambiental más importante ha sido consecuencia de las operaciones de limpieza. En muchos casos, según explicó, se tuvieron que abrir caminos y se destruyó flora y fauna para poder acceder con las hidrolimpiadoras. También el agua caliente a presión eliminó de las rocas líquenes y especies, aunque posteriormente se recuperasen.
La conferencia de Joan Albaiges se enmarca dentro de la Semana de la Ciencia organizada por el centro de Investigación y Desarrollo de Barcelona, que tiene uno de los equipos más prestigios de Europa dedicados al estudio de la contaminación marítima por petróleo.
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