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22-12-09
El pixueto Antonio González, único ocupante, salvó la vida al asirse a un aro de salvamento hasta que llegó el rescate
La lancha pixueta «Virgen de la China» naufragó ayer frente a la playa de Los Quebrantos, en la zona conocida popularmente como «El Corralón», a causa de un golpe de mar. Antonio González, su único tripulante, tuvo que ser rescatado por el helicóptero medicalizado de Bomberos de Asturias, que lo trasladó al hospital San Agustín, donde permanecía ingresado al cierre de esta edición. El estado de salud del marinero no reviste gravedad.
Apenas eran las once de la mañana cuando Carlos Cuervo, operario del Ayuntamiento sotobarquense, comprobó atónito como la lancha naufragaba. «Inmediatamente llamé al 112. Desde la playa podíamos ver al marinero flotando sobre una especie de boya», indicó Cuervo, quien en esos momentos se encontraba realizando labores de mantenimiento en el paseo marítimo de Los Quebrantos.
Tras recibir el aviso de socorro, el 112 Asturias movilizó al helicóptero de bomberos y a la embarcación de rescate «Asturmar», con base en San Juan de Nieva. Del mismo modo, también fueron puestos al corriente el «Helimer Cantábrico» y la lancha «Salvamar». Paralelamente, cuatro lanchas pesqueras salieron del puerto de Cudillero hacia el lugar del siniestro para prestar ayuda a su compañero, conocido popularmente como «Tono el Camuño».
En torno a las once y media, el equipo de rescate logró sacar al marinero a tierra tras luchar contra las olas durante un cuarto de hora. Según fuentes policiales, los bomberos recibieron ayuda de los agentes municipales de Soto del Barco, que se personaron junto a la Guardia Civil en la playa de Los Quebrantos. Acto seguido, Antonio González fue trasladado al hospital de Avilés donde, a primeras horas de la tarde, recibió la visita de Salvador Fernández, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Cudillero.
«Tono se encuentra en la UVI con principio de hipotermia. Nos indicó que su lancha volcó a causa de un golpe de mar y que él quedó aplastado contra la cabina de la embarcación. Una vez a flote, consiguió agarrarse a un chaleco y a un aro de salvamento», precisa Fernández. Y añade: «Lo pasó muy mal al llegar a la zona de rompiente de las olas». Según los marineros de La Arena, la zona del siniestro reviste gran peligrosidad. «Es peligrosa en verano, y mucho más en invierno», afirmaron.
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Suma y sigue.
Causas: las de siempre. |
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