|
27-12-099
Según los estudios realizados recientemente por Drewry el déficit de Capitanes y Oficiales de la Marina Civil alcanzó, en 2009, la escandalosa cifra de 33.000 personas. Pero la tendencia es aún más grave, pues todo indica, según las mismas fuentes, que el deficit de profesionales llegará en 2013 a 42.700 personas.
Estos datos en España se silencian, quizás porque carecen de interés o simplemente porque no interesa que sean conocidos. Aquí, todo va muy bien. Y en ocasiones tan bien, que el "éxito" impide ver lo que está ocurriendo alrededor e incluso dentro de casa .

La Europa de las Azores ha originado un cambio de rumbo tan brutal, que lo que hace 4 ó 5 años eran pautas a seguir es justamente lo contrario de lo que se está haciendo. Y esas políticas tienen efectos inmediatos en la mar y especialmente en las Facultades de Marina Civil. Y la prueba está en la caída que están sufriendo los nuevos ingresos en las aulas. Los avances de la tecnoburocracia y el militarismo náutico pesan negativamente en el futuro de las profesiones de la Marina Civil. Grecia, Portugal, Francia y España son un buen ejemplo de desencanto y frustración marítima. La teoría de que los jóvenes buscan en la mar el empleo que no encuentran en tierra, debido a la crisis, se demuestra falaz. El paro, lamentablemente seguirá aumentando, pero los jóvenes huyen de la mar y de la bazofia laboral que ofrece un mercado dominado por el riesgo creciente y las banderas de conveniencia. El "tu navega que yo gestiono" es una burla, una muestra más del clasismo náutico que se ha recuperado en nombre de la progresía de escaparate.
España, con una visión trasnochada de lo que ocurre en la mar, sigue incorporando Capitanes y Oficiales extranjeros, a la par que promociona el intrusismo náutico a todos los niveles. Tanto es así que en su última avanzadilla ya ha llegado a los títulos de recreo.
Y no puede servir como consuelo esa teoría que se resume en: "como no hay barcos, no hacen falta marinos". No hay barcos porque no hay navieros, porque no hay cultura de marina civil, porque somos un país de trigal, que pretendemos hacer marina civil navegando sobre moqueta, subvencionado a navieros de "vuelta a España y vacaciones en la islas". Seguimos proyectando una cultura naval dieciochesca, recreándonos en heróicas derrotas navales. Eso sí, con todo lujo y explendor, con pura imagen de museo.
Para nada servirán las campañas lanzadas desde las patronales navieras europeas ofreciendo el "paraíso oceánico" a los futuros marinos civiles, mientras se pretenda emplearlos aplicando sistemas basados en el abuso y la mezquindad naviera. Ya sabemos que los navieros tienen el poder, y lo demuestran. Pero la degeneración que sufre el shipping no se arregla ni con campañas de imagen ni ocultando la escandalosa siniestralidad de la flota mundial.
Que actualmente haya Capitanes con retribuciones anuales inferiores a las de un camionero internacional, no deja de ser una evidencia más de cuanto estamos diciendo.
La situación aún es más grave si se tiene en cuenta la elevada edad de muchos de los marinos civiles europeos que navegan actualmente.
Son las grandes organizaciones marítimas internacionales, IMO-OMI, OIT, etc. la Unión Europea y los propios gobiernos nacionales quienes deben tomar conciencia de sus errores y poner en marcha medidas correctoras. Seguir engañándose y engañando es fácil, pero los resultados del engaño son evidentes. A los jóvenes no les interesa navegar en esas condiciones. Y el intrusismo no resuelve el problema, simplemente lo traduce en pérdidas y accidentes.
Esperemos que la presidencia europea no sea utilizada para profundizar más en el fracaso marítimo de este gobierno. Fracaso que nos es más que pura prolongación del modelo tecnoburocrático que el Partido Popular se encargó de elevar a la máxima potencia y se sintetizó con la aberrante gestión del caso Prestige.
Tengan ustedes el coraje de publicar las estadísticas sobre la evolucion de la flota mercante, sobre las mercancias movidas a través los puertos por barcos españoles, de las infraestrucuruas superfluas, de la caída de la flota pesquera, de la ruina de la construcción naval, etc. y reflexionen seriamente sobre lo que han conseguido con sus políticas de moqueta y membrete.
Ante evidente fracaso de la politica navotecnoburocrática, sería una locura retornar al militarismo náutico del franquismo. Sin embargo, la tentanción, es más que evidente.
ESTAMOS EN PLENA CRISIS MARÍTIMA, COMO CONSECUENCIA DE UN PROCESO ORQUESTADO DE DESPROFESIONALIZACIÓN DE LA MARINA CIVIL.
|