¿Por qué quemaron a Giordano Bruno?

Omar Williams López, Sociólogo

Febrero de 1548, Nola

Nace  Giordano Bruno en Nola, localidad distante a unos veinte kilómetros de Nápoles.  Sus padres eran Giovanni Bruno, hombre de armas en el ejército español, y Fraulissa Savolino. Fue bautizado con el nombre de Filippo.

Comienza estudiando en Nola, pero en 1562 se traslada a Nápoles, donde recibe lecciones de Giovanni Vincenzo de Colle en el Studium Generale y de Téofilo da Vairano en el monasterio agustino de la ciudad. En junio de 1565 ingresa en la Orden de los Dominicos, en el monasterio de Santo Domingo Mayor de Nápoles, donde se dedicó al estudio de la filosofía aristotélica y a la teología de Santo Tomás (tomismo). Ese mismo año cambió su nombre de pila por el de Giordano.87

En 1572 es ordenado sacerdote y en 1575 recibió el título de doctor en Teología.

Sus problemas comenzaron durante su adoctrinamiento. Fue procesado por rechazar tener imágenes de santos en su celda y aceptar solo el crucifijo. Más tarde se le abrió un nuevo proceso por recomendar a otro novicio que dejase de leer un libro sobre la vida de la Virgen y se dedicase a leer otras obras más importantes.

 12 de Febrero 2023

13 de febrero 1600

La Inquisición presenta los siguientes cargos contra Giordano Bruno:

Por pensar, opinar y expresarse libremente:

1. Tener opiniones en contra de la fe católica y hablar en contra de ella y sus ministros.
2. Tener opiniones contrarias a la fe católica sobre la Trinidad, la divinidad de Cristo y la encarnación.
3. Tener opiniones contrarias a la fe católica en relación con Jesús como Cristo.
4. Tener opiniones contrarias a la fe católica en relación con la virginidad de María, la madre de Jesús.
5. Tener opiniones contrarias a la fe católica en relación con la transubstanciación y la misa.
6. Decir que existen múltiples mundos.
7. Tener opiniones favorables de la transmigración del espíritu en otros seres humanos después de la muerte.
8. Brujerías.

En la sentencia se declara a Bruno de impenitente, herético, pertinaz y obstinado. Fue excomulgado y sus trabajos se quemarán en la plaza pública

Tras oír la sentencia Bruno dijo: «El miedo que sentís al imponerme esta sentencia, tal vez, sea mayor que el que siento yo al aceptarla».

14 de febrero 2023

Giordano Bruno regresó a Italia invitado por Giovanni Mocenigo, quien se convertiría en su protector, y fijó su residencia en Venecia. Allí se dedicaría a enseñar una cátedra particular a Mocenigo.

El 21 de mayo de 1591, Mocenigo, no satisfecho con las doctrinas de Giordano Bruno y molesto por los discursos, a su juicio, heréticos de Bruno, le denunció a la Inquisición-

El 23 de mayo de 1592 Giordano es encarcelado y reclamado por Roma.

El 27 de enero de 1593 se ordena su encierro en el Palacio del Santo Oficio Vaticano.

15 de febrero 1600

Por órdenes de Clemente VIII, se exhortan a que Giordano abjure de sus ideas, para ello lo visitan en su celda el padre Ipólito María Beccaria, prior de los dominicos, y al padre Paolo Vicario para que le hicieran reconocer y admitir los errores en los que había caído el hermano Bruno, perteneciente a su orden.

¿A que ideas debía renunciar Giordano Bruno? Se negó a renunciar a sus siguientes proposiciones:

1. La declaración de «dos principios reales y eternos de la existencia: el alma del mundo y la materia original de la que se derivan los seres.
2. La doctrina del universo y los mundos infinitos en conflicto con la idea de la Creación: “El que niega el efecto infinito niega el poder infinito”
3. La idea de que toda realidad, incluyendo el cuerpo, reside en el alma eterna e infinita del mundo: “No hay realidad que no se acompañe de un espíritu y una inteligencia”.
4. El argumento según el cual «no hay transformación en la sustancia», ya que la sustancia es eterna y no genera nada, sino que se transforma.
5. La idea del movimiento terrestre, la tierra gira alrededor del sol.
6. La designación de las estrellas como “mensajeros” e intérpretes de los caminos de Dios”
7. La asignación de un alma «tanto sensorial como intelectual» a la Tierra.
8. La oposición a la doctrina de Santo Tomás sobre el alma: la realidad espiritual permanece cautiva en el cuerpo y no es considerada como la forma del cuerpo humano.

16 de febrero 1600

Decid, ¿cuál es mi crimen?, ¿lo sospecháis siquiera?
¡Y me acusáis sabiendo que nunca delinquí!
Quemadme, que mañana, donde encendáis la hoguera,
levantará la historia una estatua para mí.
Yo sé que me condena vuestra demencia suma,
¿Por qué?… Porque las luces busqué de la verdad,
no en vuestra falsa ciencia que el pensamiento abruma
con dogmas y con mitos robados a otra edad.
Sino en el libro eterno del Universo mundo,
que encierra entre sus folios de inmensa duración.
Los gérmenes benditos de un porvenir fecundo,
basado en la justicia, fundado en la razón.
Y bien, sabéis que el hombre, si busca en su conciencia
la causa de las causas, el último porqué,
ha de trocar muy pronto la Biblia por la Ciencia,
los templos por la escuela, la sinrazón por la fe.
Yo sé que esto os asusta, como os asusta todo,
todo lo grande, y quisiereis poderme desmentir.
Más aun, vuestras conciencias, hundidas en el lodo
de un servilismo que hace de lástima gemir…
Aun allá, en el fondo, bien saben que la idea
es intangible, eterna, divina, inmaterial.
Que no es ella el Dios y la religión vuestra,
sino la que forma, con sus cambios, la historia universal.
Que es ella la que saca la vida del osario,
la que convierte al hombre de polvo en creador,
la que escribió con sangre la escena del calvario,
después de haber escrito con luz la de Tabor.
Mas sois siempre los mismos, los viejos fariseos,
los que oran y se postran donde los puedan ver,
fingiendo fe sois falsos llamando a Dios, ateos,
¡Chacales que un cadáver buscáis para roer!
¿Cuál es vuestra doctrina?, tejido de patrañas.
Vuestra ortodoxia, embuste; vuestro patriarca, un rey.
Leyenda vuestra historia fantástica y extraña;
vuestra razón, la fuerza; y el oro vuestra ley.
Tenéis todos los vicios que antaño los gentiles.
Tenéis las bacanales, su pérfida maldad;
Como ellos sois farsantes, hipócritas y viles;
Queréis, como quisieron, matar a la Verdad.
Mas… ¡vano empeño! Si en esto vence alguno,
soy yo porque la historia dirá en lo porvenir:
«Respeto a los que mueren como muriera Bruno»,
Y en cambio vuestros nombres… ¿quién los podrá decir?
¡Ah! Prefiero mil veces mi muerte a vuestra suerte:
Morir como yo muero no es una muerte, ¡no!,
Morir así es la vida; vuestro vivir, la muerte.
Por eso habrá quien triunfe, y no es Roma, ¡soy yo!
Decid a vuestro Papa, vuestro señor y dueño,
decidle que a la Muerte me entrego como a un sueño,
porque es la Muerte quien nos conduce a Dios.
Mas no a ese Dios siniestro, con vicios y pasiones
que al hombre da la vida y, al par, su maldición.
Sino a ese Dios-Idea que, en mil evoluciones,
da a la materia forma, y vida a la creación.
No al Dios de las batallas, sí al Dios del pensamiento,
al Dios de la conciencia, al Dios que vive en mí,
Al Dios que anima el fuego, la luz, la tierra, el viento.
Al Dios de las bondades, no al Dios de ira sin fin.
Decidle que diez años, con fiebre, con delirio,
Con hambre, no pudieron mi voluntad quebrar,
Que niegue Pedro al Maestro Jesús, que a mí,
ante el martirio, de la verdad que sepa
No me haréis apostatar.
Mas… ¡basta! ¡Yo os aguardo! Dad fin a vuestra obra,
¡Cobardes!, ¿qué os detiene?, ¿teméis al porvenir?
¡Ah!… Tembláis. Es porque la fe a mí me sobra,
Miradme. Yo no tiemblo. ¡Y soy quien va a morir!

17 febrero de 1600.

En el campo de Flori, una plaza central del mercado romano fue colgado desnudo boca abajo, antes de ser finalmente quemado en la hoguera y sus cenizas fueron arrojadas al río Tiber.

Ciego quien no ve el sol, necio quien no lo conoce, ingrato quien no le da las gracias, si tanta es la luz, tanto el bien, tanto el beneficio, con que resplandece, con que sobresale, con que nos favorece, maestro de los sentidos, padre de las sustancias autor de la vida.