Hubo una época, en la historia reciente de España, en la que los secuestros coparon titulares, miedos y furias. Durante los años 70, ETA usó esta práctica para intimidar y extorsionar, y la sociedad entera era testigo de ello. Los raptos se anunciaban, se vociferaban, se publicitaban. Ahora esta técnica ha vuelto, pero sin tintes políticos ni reminiscencias terroristas y, además, se lleva a cabo en silencio. Los actores son nuevos, prefieren pasar desapercibidos y arreglárselas entre ellos.

Tal como

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