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Trafalgar en Madrid.- El buque insignia de Trafalgar será un museo en el parque Juan Carlos I



La réplica exacta del Santísima Trinidad albergará una galería científica

Javier Rodríguez
Madrid- Su patrón arrió la bandera. La flota franco-española acababa de sucumbir ante los barcos del almirante Nelson en la que pasaría a la historia como batalla de Trafalgar.

El Santísima Trinidad era, y nunca mejor dicho, el buque insignia de nuestra armada. Los ingleses lo sabían, ya habían sufrido en sus carnes en más de una ocasión el potencial de fuego de sus 140 cañones. Por eso, y pese a quedar inservible para nuevas lides, trataron de remolcarlo hasta Gibraltar. Tras el combate, su valor militar quedó reducido a cero. Pero no existía un arma propagandística más poderosa que su captura.

No pudo llegar a puerto. Su maltrecha estructura no pudo soportar el temporal y los ingleses, desde la borda, observaron impotentes como el mar engullía el estandarte de su prepotencia. Allí descansa desde hace dos siglos. Espera a que la Administración o cualquier «cazatesoros» se preocupe de rescatar lo que quede de sus más de 2.000 toneladas de historia.

Ahora, una réplica exacta del Santísima Trinidad, podría echar el ancla en la capital y albergar un museo de expediciones científicas a América y al Pacífico. Un grupo de arquitectos, ingenieros, marinos y modelistas especializados en el siglo XVIII trabajan en el proyecto. Su portavoz, Juan Manuel Gracia, asegura que las conversaciones con el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid están muy avanzadas y que, a priori, han visto con buenos ojos la posibilidad de que este «edificio» de 61,50 metros de eslora y 16,25 de manga.

El lugar preferido por los expertos embarcados en este proyecto para albergar al Santísima Trinidad es el parque Juan Carlos I, informa EUROPA PRESS.

Así lo confirmó a este periódico Gracia, que estimó que una vez obtenidos todos los permisos necesarios, se tardaría un año y medio en abrirlo al público.

La reproducción no sólo tendría en cuenta las dimensiones del original, ya que será una auténtica fotocopia incluso en la similitud de los materiales que se utilizaron en su construcción, en La Habana, en 1769.

De allí partió para cruzar el atlántico por primera vez. Ya en España, los ingenieros corrigieron los defectos de fabricación detectados, justo antes de entrar a formar parte de la Flota del Mediterráneo. Participó en numerosos combates, como el segundo asedio de Gibraltar.

Pero el denominado «Escorial de los Mare» no era invulnerable y tuvo que volver a pasar por «quirófano». En 1803 volvió a servir a la corona equipado con casi 140 cañones. Era el mayor navío de guerra del mundo que surcaba los mares pero poco «marinero», como asegura Gracia. Pese a todo, seguía siendo la «golosina» que los ingleses ansiaban poseer. Trafalgar era la oportunidad propicia para ello. 27 navíos ingleses derrotaron los 33 de la coalición hispano-francesa. Nelson acabó con las aspiraciones napoleónicas de invadir Inglaterra, y sembró la futura discordia entre los países vecinos, pero no pudo vivir para subir a la cubierta del Santísima Trinidad que, junto a otros 18 barcos de los aliados, fueron apresados tras el desastre.


2005/08/31

 
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