Marina Civil ante unas cercanas elecciones.

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AEMC

Con motivo de la reciente publicación de la Memoria del Dirección General de la Marina Mercante, correspondiente al año 2025, brotan de forma tan directa como espontánea los siguientes comentarios.

Lamentablemente, la Dirección General de la Marina Mercante, convertida en la Casa de los Núñez, continúa a la  deriva en su más amplio sentido.

Su proyecto estratégico para los próximos 25 años  se sustenta sobre  cimientos fallidos y una absoluta falta rigor crítico. Se ignora el estado de la Marina civil (Administraciones públicas de la Marina Civil, Pesca, Puertos, Marina Mercante, Recreo, Proyectos y Construcción de buques, Transporte Marítimo, Enseñanzas de Marina Civil,  Contaminación marina, Investigación de Accidentes en la Marina Civil, etc.) y se obvia por completo el análisis de las causas de estrepitoso fracaso de la política marítima en las últimas décadas, especialmente desde la entrada en vigor de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, que aborta el incipiente proceso de transición del militarismo naval impuesto por el Nacional Catolicismo del régimen Franquista al a la nueva etapa que nace de la Constitución Española de 1978.

Se aportan cifras  que pueden impresionar a una opinión pública alejada de la realidad de la Marina Civil y se ocultan los datos que evidencia el fracaso del modelo naval al servicio de los navieros  y colegas de cuerpo implantado por los Núñez. Un modelo tendente a arrinconar a los marinos civiles, especialmente a los capitanes, y potencia a los ingenieros navales, que como es obvio no son marinos civiles.

En conclusión se pone de manifiesto el desvarío del bipartidismo y de con mayor actualidad del gobierno de Pedro Sánchez y sus socios políticos en relación con la marina Civil.

Refugiarse en que la alternativa a este modelo, es una vuelta al pasado, como ya quedó patente con el gobierno de M Rajoy es de una irresponsabilidad monumental, puesto que siendo cierto, lo que carece de sentido es seguir manteniendo a la Marina Civil en el estado actual, propio de una república bananera.

Abordar la próxima campaña electoral con este panorama no puede merecer más que un rechazo más que justificado. Mantener por más tiempo el equipo del ministro Ábalos, padre de este engendro naval, que es prolongación del fermentado durante el gobierno de M. Rajoy, un agravio sin sentido para España y para la Marina Civil.

Que el ministerio de Defensa siga publicando una versión histórica absolutamente adulterada de la historia de Marina Civil,  con el flagrante silencio del Ministerio de Cultura y de la propia DGMM es muy significativo, es fomentar el bulo naval.

Que el Convenio STCW (Standards of Training, Certificatión and Wathckeeping) que es la norma internacional de la Organización Marítima Internacional que fija los requisitos mínimos de formación, titulación y guardia para los trabajadores del mar, se haya convertido un autentico techo para las Enseñanzas Superiores de la Marina Civil, es un síntoma elocuente del verdadero espíritu de la política impulsada por los Núñez con el consentimiento del gobierno español.

El fracaso de España en la mar debe ser afrontado con urgencia y realismo. La España del supremacismo naval acuñado por la dinastía de los Borbones y el naviero, que reclama protección y tolerancia,  pero que salvo excepciones no navega más allá de las aguas jurisdiccionales no puede seguir marcando el ritmo vital de la no reconocida Marina Civil.

Que el conservadurismo asociado al rancio modelo naval marítima trate de resucitar la vieja UOMM disfrazada de Federación o que se potencien Ligas inoperantes, nada tiene de extraño.

Los marinos civiles. las Escuelas Superiores de la Marina Civil, el Colegio Profesional,- si se regenera-, y otras organizaciones de marinos civiles deben de tomar conciencia de la situación real y actuar en consecuencia.