La FALACIA NAVAL, el capitán de la Marina Civil, José Antonio de Gaztañeta, y el falso ingeniero naval de Jorge Juan.

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AEMC y varias fuentes

Resumen: La historiografía naval española, dominada secularmente por un marcado corporativismo militar, ha consolidado un relato hagiográfico en torno a la figura de Jorge Juan y Santacilia, elevándolo erróneamente al rango de pionero absoluto en la aplicación de la ciencia a la arquitectura naval. Este artículo académico revisa críticamente dicha narrativa. A través del análisis de las fuentes documentales, se demuestra que Jorge Juan jamás ostentó el título de ingeniero naval y que sus diseños de inspiración británica resultaron deficientes en estabilidad y maniobrabilidad. Frente a este declive metodológico, se reivindica la figura precursora y científicamente rigurosa del capitán y piloto de la marina civil José Antonio de Gaztañeta , cuyas aportaciones matemáticas y físicas precedieron por décadas a las reformas ilustradas de la segunda mitad del siglo XVIII, concibiendo buques robustos que suscitaron la emulación británica. Sin embargo, Gaztañeta terminaría sufriendo el maltrato institucional de la Armada en sus postrimerías.

                                                Norte Navegacion

 

En la portada de esta magnifica obra náutica de la que es autor Antonio de Gaztañaeta se disipa cualquier duda al respecto. 

 

                                       El Capitán  

 

D. Antonio de Gaztañeta Yturribalzaga

 

Piloto Mayor de la Real Armada del Mar Oceano

 

(La Armada Española aún no había nacido, no existía) 

 

1. El sesgo corporativista en la historiografía naval española

La reconstrucción de la historia marítima en España ha padecido, salvo contadas excepciones críticas, un profundo sentimiento naval. Las narrativas dominantes han sido tradicionalmente alentadas por la dinastía borbónica y articuladas por instituciones vinculadas a la propia Armada y sus entornos académicos satélites, lo que ha derivado en un intenso corporativismo historiográfico. Esta inercia interpretativa tiende a similar de forma unívoca la historia de la navegación nacional con las crónicas del estamento militar, operando una minusvaloración sistemática y significativa de los hitos científicos, técnicos y operativos de la Marina Civil y del estamento de los pilotos comerciales.

Este enfoque no solo adolece de una falta de neutralidad analítica, sino que deforma la realidad del desarrollo tecnológico español del siglo XVIII. Al sacralizar las estructuras nobiliarias de mando quirúrgico tras la creación de la Real Compañía de Guardiamarinas en 1717, la literatura oficial ha soterrado la tradición científica de las escuelas de náutica civiles y las aportaciones de marinos pragmáticos cuya formación no dependía de expedientes de hidalguía, sino de la dura terna de la experiencia astronómica y matemática en los yeguas coloniales. En consecuencia, el corpus historiográfico tradicional resulta poco confiable en sus conclusiones metodológicas y exige una rigurosa revisión a fondo desde parámetros historiográficos modernos e independientes.

Como culminación de la referida estrategia, la marina de Guerra impidió que en los planos de estudio los marinos civiles se incluyera la asignatura de Historia de la Marina Civil. Cuando se consiguió que fuese incluido, se intentó por todos los medios, eliminarla, hasta que finalmente fue erradicada definitivamente de los planos de estudio.

Escuela Marina Gijón

                                    E.S.M.CIVIL DE GIJÖN

 

2. La desmitificación de Jorge Juan: El oficial que nunca fue ingeniero

El relato oficial de la Ilustración marítima sitúa a Jorge Juan y Santacilia (1713–1773) como el gran refundador y diseñador de la flota borbónica. Sin embargo, la precisión archivística exige aclarar, en primer término, que Jorge Juan nunca fue ingeniero naval . Administrativamente, el Real Cuerpo de Ingenieros de Marina no se fundó hasta diciembre de 1770, bajo la dirección del marino de guerra francés Francisco Gautier , permaneciendo Jorge Juan adscrito en todo momento a la escalada de oficiales del Cuerpo General (militar) de la Armada, donde alcanzó el rango de Jefe de Escuadra. Su labor fue la del teórico que utilizó su experiencia en Tolón para mejorar la baja calidad de los arsenales españoles. Jorge Juan tras su célebre misión de espionaje industrial en Inglaterra (1749-1750), implantó en los arsenales españoles el denominado "sistema inglés reformado". Los buques construidos bajo estas nuevas directrices geométricas resultaron, en términos generales, un rotundo fracaso náutico debido a severos problemas estructurales derivados de una obsesiva búsqueda de aligeramiento. Las naves carecían de la estabilidad necesaria para soportar el peso de las baterías en alto mar y presentaban una pésima maniobrabilidad.

El fracaso de esta metodología “científica” se evidencia en el destino de sus propias creaciones. La fragilidad de los buques del sistema inglés obligó a la Armada a someterlos a constantes modificaciones estructurales. De hecho, seis de los navíos construidos bajo sus planos en el astillero de Ferrol resultaron tan deficientes e inestables que, tras ser sometidos a operaciones de corte y desmonte en un intento desesperado por corregir sus defectos de carena, terminaron siendo desechados y utilizados en su mayor parte para hacer astillas y leña de quemar, al constatar la inutilidad de su recuperación operativa.

3. José Antonio de Gaztañeta: un capitán vasco pionero de la ciencia náutica integral

Contrario a la asunción generalizada de que Jorge Juan introdujo las matemáticas en las gradas españolas, la aplicación sistemática de la geometría, la física y el dibujo técnico a la arquitectura naval ya había sido consolidada décadas antes por el capitán de la marina civil y piloto de carrera José Antonio de Gaztañeta e Iturribalzaga (1656–1728) . Gaztañeta no procedía de la aristocracia académica militar; se formó en la náutica civil, examinándose formalmente como piloto en la Casa de la Contratación de Sevilla y desarrollando una vasta carrera en la Flota de Indias donde aunó el conocimiento práctico de los vientos con un rigor intelectual superlativo.

Gaztañeta demostró ser un científico integral. Sus obras cumbres, tales como Norte de la navegación hallado por el cuadrante de reducción (1692) y, muy especialmente, Proporciones de las medidas más esenciales para la fábrica de navíos y fragatas (1720), constituyen los primeros tratados matemáticos de construcción naval editados en el mundo hispánico. En estos textos, los anteriores métodos de diseño y construcción y fijó de manera matemática y geométrica las proporciones ideales entre la eslora, la manga y el puntal, estandarizando la traza del casco mediante el uso de la física de fluidos y un dibujo técnico de mayor precisión.

A diferencia del inestable "engendro" que supuso el modelo posterior de Jorge Juan , los barcos diseñados bajo el sistema de Gaztañeta —y sus evoluciones en los astilleros de La Habana y Guarnizo— eran barcos extraordinariamente robustos, estables y dotados de una magnífica maniobrabilidad para los estándares de la época.

Al frente del astillero de la Habana, se encontró un famoso personaje que había sido capitán de la Marina Civil, Juan Acosta . Prácticamente todos los barcos construidos por Juan de Acosta entre 1722 y 1740 correspondían al diseño de A. Gaztañeta .

La consistencia y el poder arrtillero  de estos buques suscitaron la profunda admiración y la envidia de los diseñadores británicos. El caso del navío Princesa , construido bajo los principios de la escuela de Gaztañeta y capturado en 1740 tras resistir en solitario el ataque combinado de tres navíos ingleses de similar porte, obligó al Almirantazgo británico a desarmar el buque pieza a pieza para estudiar sus planos geométricos, alterando los propios reglamentos de construcción de la Royal Navy para copiar las líneas del casco español.

4. El maltrato institucional en el caso del genio

Pese a dotar a la Corona de una metodología constructiva revolucionaria y de haber servido con distinción tanto en las flotas comerciales como en las escuadras reales tras la reorganización borbónica, José Antonio de Gaztañeta padeció el desdén y el maltrato por parte de la jerarquía de la Armada en los últimos años de su vida.

Tras el descalabro de la batalla del cabo Passaro (1718) —donde la escuadra española, dispersa y en inferioridad táctica, fue atacada sin previa declaración de guerra por la flota británica de George Byng—, debido a errores de Madrid- la corte y los nuevos altos cargos de la administración naval buscaron chivos expiatorios. Gaztañeta , quien ejercía el mando militar de la flota y resultó gravemente herido y capturado en la acción, fue objeto de severas críticas, postergaciones y dificultades económicas instigadas por el naciente corporativismo de los oficiales de la academia. Aunque su valía técnica era indiscutible, las intrigas cortesanas y el menosprecio hacia su origen profesional en la marina civil ensombrecieron sus postrimerías, relegándolos a un plano secundario y negándole los honores plenos que su monumental obra científica merecía.

5. Conclusión

La confrontación histórica entre la obra de José Antonio de Gaztañeta y las reformas posteriores de Jorge Juan evidencia las profundas contradicciones de la política naval de la España borbónica. El fracaso material de los diseños inestables de Jorge Juan demuestra que el estatus nobiliario y el favor institucional no garantizaban el éxito en la compleja realidad y exigencias de la mar del mar. Por el contrario, la solidez y el prestigio internacional de los navíos de Gaztañeta confirman que la excelencia científica (en su época) y la capacidad de respuesta ante los desafíos del océano ya residían, desde finales del siglo XVII, en la tradición matemática de los pilotos y capitanes de la Marina Civil. Desmantelar la narrativa corporativista que subestima este legado no es solo un acto de justicia histórica, sino una necesidad imperativa para dotar a la historiografía marítima española de la rigurosidad y la veracidad científica que le son exigibles.

Notas y referencias bibliográficas

 [1] Gabriel Pintos, itsaso Ibáñez, Antonio De Gaztañeta E Iturribalzaga (1656-1728) Notas Biográficas Inéditas. Universidad del País Vasco.

 

Notas adicionales: La falacia naval, se ha extendido como metástasis del navalismo hispano, alcanzando órganos tan vitales para el conocimiento histórico y la cultura náutica, como la propia Armada, algunos catedrádicos afines y la RAH.  

El Colegio profesional, Las Universidades, de las que forman parte las Escuelas Superiores de la Marina Civil deben reclamar la cátedra de Historia de la Marian Civil.

Resulta anacrónico que en pleno siglo XXI la Historia de la Marina Cvil se haya convertido en una colección de bulos con M. Fernández de Navarrete como gran oficiante.

                           ¡No a la falacia naval!