La Seguridad marítima y la flota pesquera

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Sea dicho con todos los respetos hacia las estadísticas oficiales y hacia quienes las elaboran y las publican, la fiabilidad que nos ofrecen sus datos es más bien escasa. La relación entre siniestralidad y condiciones de seguridad de la flota pesquera, está más que demostrada. Los accidentes, salvo excepciones,  no son fruto del selectivo “golpe de mar”. Los barcos tienen que estar construidos para navegar en condiciones seguras, para enfrentarse al “golpe de mar” y superarlo. Y si no pueden hacerlo, algo está fallando.                 

 

                            

La respuesta a los trágicos sucesos protagonizados por la flota pesquera en nuestras costas, no debe ser una dosis estadística suavizante, sino una toma de conciencia por parte de los armadores y por parte de sus representantes, para que no sigan presionando a las Administraciones Publicas en su afán de reducir costes a base de incrementar riesgos. Y las Administraciones Publicas deben de entender que su papel no es ceder y ceder a favor de los armadores, cuando ese relajo administrativo entraña graves riesgos. El derecho a la seguridad personal y a unas condiciones de trabajo dignas y seguras debe de prevalecer frente a los legítimos intereses económicos de los armadores de pesca.

Es necesario asimismo poner en marcha un plan eficaz para perseguir de forma real y efectiva al funcionario prevaricador, al de primera o de segunda fila. Los gobiernos no deben ser tolerantes, ni mucho menos apoyarse en funcionarios de esta calaña, que además suelen ser personajes conocidos.

Pero no bastará con ser más rigurosos por parte de un determinado ministerio. Pesca tiene mucho que decir en todo este asunto.  Las políticas pesqueras destinadas a favorecer a las grandes empresas, a los importadores, a  las comercializadoras, etc. y machacar sistemáticamente al pequeño, también conducen a incrementar los riesgos. Cómo explicar que un kilo de xarda que se vende en lonja a 40 céntimos, el consumidor final lo tiene que pagar, ese mismo día o al día siguiente, a 4  euros.

En términos generales, armador que tiene unos ingresos más o menos limitados en función de las cuotas asignadas, y si no genera recursos económicos suficientes para hacer frente a sus compromisos financieros, se ve forzado a otros recortes, y en muchas ocasiones al desguace y al cierre. Y todo ello repercute negativamente sobre la  seguridad y sobre la calidad de vida de las tripulaciones. Cómo explicar que un pescador que trabaja como una bestia de carga 16 horas al día, llega escasamente a conseguir unos ingresos de supervivencia, mientras que ve como los empleados de los intermediarios, probablemente con menos oficio, le superan ampliamente. Hay demasiadas asimetrías en la pesca artesanal, en la pesca de bajura. Demasiadas políticas que fustigan al sector primario a favor de otros intereses.                            

No es cuestión de maquillar datos, sino de obtener y  publicar los reales. La tradicional opacidad y sesgo de algunos medios oficiales, lejos de favorecer al sector pesquero, lo empequeñecen, lo enturbian y lo oscurecen. La trasparencia y el repeto de los gobernantes hacia el contribuyente siguen siendo la gran asignatura pediente de la España de siempre.

José Antonio Madiedo Acosta

Ex director General de la Marina Mercante