Elcano, tráfico de drogas
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- Published on Saturday, 23 August 2014 08:05
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14.08.2014 | 06:30
Matías VallésEspaña ostenta el dudoso honor de ser el segundo país del mundo en consumo de cocaína per cápita, aunque la crisis también ha mellado este mercado. Es además el primer Estado, incluidos los sospechosos habituales, cuyo buque escuela Juan Sebastián Elcano se ha utilizado para el tráfico de drogas a gran escala, hasta 150 kilos de coca. Sobre todo, es el único enclave planetario en el que, tras descubrirse este escándalo en la nave donde efectuaron sendos cruceros de formación Juan Carlos o Felipe de Borbón, el ministro de Defensa sigue imperturbable en su cargo. Por no hablar de almirantes y demás entorchados.
En relación a su superficie, el Elcano transportaba un kilo de cocaína por metro cuadrado, una concentración superior a la existente en las zonas de producción y que asombraría a los narcos más bregados. Como de costumbre, la única explicación inaceptable ha sido suministrada por el Gobierno. Tres marineros de grado ínfimo habrían introducido 150 kilos de cocaína en el navío más exquisito de la Armada, ocultando el cargamento en sus ropas y escondiéndolo en una zona del velero hiperpoblado e hipervigilado.
Si aceptamos sin rechistar el titular "Tres marineros introducen 150 kilos en el Elcano bajo la ropa", ¿qué vendrá después? Pueden prepararse para encabezamientos del tipo de "Un grumete hunde en solitario a la Armada española y apresa a sus almirantes", "El repartidor de cocacolas del cuartel de Valdellano rinde al ejército español" o "Bárcenas subvencionó a Podemos". Ahora bien, a un país que consigue que su buque escuela sea utilizado para el tráfico de drogas, ya solo le queda camuflar cocaína en un OVNI. Los estupefacientes han dejado estupefacto al Gobierno, que ni siquiera se ha atrevido a desplegar el precedente de Air America, la compañía destinada por la CIA al narcotráfico en Vietnam. Como mínimo, Estados Unidos tenía la excusa de una guerra en su inmenso patio trasero. Si el ejército español muestra este descontrol digno de Sodoma y Gomorra en tiempos de paz, cabe temblar al imaginar el destino de sus naves si estallara un conflicto.


