La Real Armada de 1717 y los anacronismos en la atribución de los grandes descubrimientos oceánicos de los siglos XV y XVI
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- Published on Saturday, 18 July 2026 10:30
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Resumen
En la divulgación histórica contemporánea es frecuente encontrar referencias que atribuyen a la Armada Española un protagonismo total en acontecimientos como el descubrimiento de América en 1492 o la primera circunnavegación de la Tierra entre 1519 y 1522. Sin embargo, dichas afirmaciones no se ajustan a la verdad histórica, y plantean importantes problemas cronológicos e institucionales. La Real Armada, considerada generalmente el origen de la actual Armada Española, nace oficialmente en 1717 durante el reinado de Felipe V, más dos siglos después de la expedición de Cristóbal Colón (1492) y cerca de doscientos años después de la expedición de Magallanes y Elcano (1519-1522). El presente articulo analiza la naturaleza de ambas expediciones y sostiene que atribuir su organización o ejecución a la Armada Española constituye algo más que un anacronismo historiográfico.
Introducción
La historia marítima española de los siglos XV y XVI se desarrolló en un contexto institucional profundamente distinto al de la Real Armada creada siglo XVIII. Las expediciones oceánicas de Cristóbal Colón y de Fernando de Magallanes fueron organizadas bajo la autoridad de la Corona de Castilla y ejecutadas por marinos civiles: capitanes, pilotos, maestres, marineros y otros tripulantes pertenecientes al mundo marítimo civil de su tiempo.
La pretensión de identificar estas expediciones náuticas con la Armada Española moderna exige un examen crítico de las estructuras institucionales realmente existentes en la época.
La creación de la Real Armada en 1717
La creación de la Real Armada se produjo durante el proceso de reformas borbónicas impulsado por Felipe V. La Real Cédula de 1717 estableció una organización naval permanente y centralizada destinada a sustituir el sistema fragmentado de armadas regionales heredado de los Austrias.
Desde una perspectiva institucional, la Real Armada constituyó una organización militar distinta de las estructuras navales existentes durante los siglos XV y XVI. Por consiguiente, los acontecimientos ocurridos antes de su creación no pueden ser atribuidos a dicha institución en sentido estricto.
La expedición de Cristóbal Colón de 1492
La expedición que culminó con la llegada al continente americano fue diseñada y propuesta por un capitán de la marina civil, y organizada por la Corona de Castilla tras la firma de las Capitulaciones de Santa Fe.
Cristóbal Colón fue nombrado capitán de la expedición por los Reyes Católicos. No era un oficial de una supuesta marina de guerra española inexistente en aquella época, sino un capitán civil al servicio de la Corona.
Los Reyes Católicos le otorgan a Cristóbal Colón el título nobiliario de Almirante de la Mar Océana, como premio a lo realizado como capitán.
Las embarcaciones utilizadas —la nao Santa María y las carabelas Pinta y Niña— no pertenecían a ninguna Armada Española. Se trataba de buques civiles integrados en una empresa marítima organizada bajo autoridad regia.
Las tripulaciones estaban formadas por, capitanes, pilotos, maestres, contramaestres, marineros y otros profesionales de la navegación propios del ámbito marítimo civil de finales del siglo XV.
La expedición de Magallanes y Elcano
La expedición iniciada en 1519 fue autorizada por la Corona de Castilla con el objetivo de alcanzar las Islas de las Especiería navegando hacia occidente.
Fernando de Magallanes (portugués de nacimiento) fue designado capitán general de la expedición. Tras su muerte en Filipinas, y después de otros acontecimientos, Juan Sebastián Elcano asumió el mando de la nao Victoria y completó la primera circunnavegación documentada de la Tierra.
Ni Magallanes ni Elcano fueron oficiales de una Armada Española que todavía no existía. Ambos actuaron como capitanes civiles al servicio de la Corona.
Las naves participantes —Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago— tampoco eran buques de la Armada Española. Eran embarcaciones civiles habilitadas para una expedición específica bajo patrocinio regio.
La composición de las tripulaciones confirma igualmente la naturaleza no militar de la empresa. La expedición reunió capitanes, pilotos, maestres, marineros, artilleros, carpinteros, calafates y otros especialistas propios de la navegación oceánica de la época.
El problema del anacronismo institucional
La atribución a la Armada Española de acontecimientos ocurridos más de doscientos años antes de su creación constituye una falsedad histórica y un ejemplo de anacronismo institucional.
Las instituciones históricas deben ser analizadas dentro de su propio contexto cronológico. Del mismo modo que no sería correcto atribuir a una fuerza armada contemporánea acontecimientos anteriores a su existencia, tampoco resulta metodológicamente adecuado presentar la primera travesía atlántica de Colón o la primera circunnavegación de Magallanes y Elcano como operaciones de la Armada Española.
Los protagonistas directos de ambas empresas fueron capitanes, pilotos, maestres y marineros pertenecientes al ámbito marítimo civil, actuando bajo autoridad de la Corona de Castilla.
Conclusiones
La Real Armada fue creada en 1717 y, en consecuencia, no participó ni pudo participar en la organización o ejecución de la expedición de Cristóbal Colón de 1492 ni en la expedición de Magallanes y Elcano de 1519-1522.
Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes fueron nombrados capitanes de sus respectivas expediciones por la Corona de Castilla. Las embarcaciones utilizadas en ambos viajes no eran buques de la Armada Española y las tripulaciones pertenecían fundamentalmente al ámbito de la navegación civil de su tiempo.
Desde una perspectiva historiográfica rigurosa, resulta más preciso atribuir estos acontecimientos a expediciones organizadas por la Corona de Castilla y ejecutadas por profesionales de la navegación oceánica de finales del siglo XV y comienzos del XVI que presentarlos como logros de una institución militar creada más de dos siglos después.
El Ministerio de Cultura debería exigir la retirada de narraciones oficiales que no se ajustan a la verdad histórica

