GIJÓN- REINO UNIDO.- Un momento crucial para el futuro de El Musel
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- Published on Monday, 27 January 2014 17:39
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25.01.2014 | 03:34
Un momento crucial para el futuro de El Musel
Al puerto de El Musel el nuevo año le trajo un regalo de prestigio: la apertura de una línea con las Islas Británicas. Se trata de dos conexiones distintas, si bien una de ellas, la que conduce al puerto irlandés de Rosslare, es realmente una escala sin transbordo de la autopista del mar Gijón-Saint Nazaire. La otra opción enlaza directamente la dársena gijonesa con el puerto inglés de Poole, dando cumplimiento a un lejano anhelo tanto de la Autoridad Portuaria como de la Administración regional: conectar Gijón por mar con Gran Bretaña.
Las relaciones marítimo-comerciales de El Musel con puertos británicos fueron frecuentes a partir de la segunda década del siglo XIX, aunque desaparecieron prácticamente después del primer tercio del XX. Hasta tal punto fueron fructíferas que se llegó a llamar a Gijón el "pequeño Londres". Esas relaciones se reanudan ahora y añaden a lo comercial -la carga de mercancías- el interés turístico, ya que los barcos de la naviera que cubre ambas líneas, LD Lines, transportan también pasajeros con vehículo propio.
Hemos asistido en las últimas décadas a una globalización de mercados sin precedentes que ha obligado a los puertos a afrontar ambiciosos cambios para situarse en una buena posición en la rampa de salida del comercio internacional. No hay que olvidar que en Europa el transporte marítimo representa en la actualidad casi las tres cuartas partes de los intercambios comerciales de la Unión con el resto del mundo, lo que supone el movimiento de 2.000 millones de toneladas anuales.
En este escenario, la apertura de nuevas líneas es una buena noticia para El Musel, que a lo largo de la última década inició un proceso de modernización para ofrecer soluciones eficientes y sostenibles que permitiesen generar valor añadido a la cadena logística regional. Una de las claves de la ampliación del puerto fue adaptar las infraestructuras portuarias a los nuevos buques de mayor dimensión y calado con que operan las navieras, diversificando los tráficos con la incorporación de líneas de contenedores con conexiones a todos los continentes.
Sin embargo, salvo por el síntoma positivo de los nuevos enlaces con Gran Bretaña, el gran puerto no acaba de despegar, seguramente como consecuencia del desánimo generalizado por la crisis económica. Se dispone del continente, pero no se intuyen pasos adelante en la apuesta por el contenido. Cierto que el puerto de Gijón carga con la pesada losa de tener que devolver los créditos concedidos para financiar los enormes sobrecostes de la faraónica obra de ampliación, pero se echa en falta iniciativa y agilidad en la toma de decisiones que sitúen a El Musel, actualmente uno de los puertos mejor dotados de la franja atlántica, en una posición relevante en el comercio marítimo.
El Musel debe ser un referente, un motor esencial para el crecimiento de la economía regional, a la que presta servicio. Conformarse con administrar unos espacios y negociar anualmente con Puertos del Estado unas tasas no es el mejor camino para que Asturias disponga de una plataforma logística que haga competitivos sus productos en los mercados internacionales.
Hace falta en la Autoridad Portuaria una apuesta clara y una orientación de esfuerzos hacia el comercio y el negocio. Y para eso el puerto de Gijón tiene que ser competitivo en costes y calidad del servicio. La competencia es enorme en la costa cantábrica como para dormirse en los laureles por el hecho de disponer de la primera autopista del mar que se creó en Europa y de una nueva conexión con dos puertos británicos. Hay barcos, ahora se trata de llenarlos; de pelear por nuevos clientes con un servicio de alto nivel y una oferta competitiva. De lo contrario, El Musel quedará rezagado en la pelea comercial y el elevado coste de la ampliación no habrá servido de nada.
Comentarios de AEMC
En 1992, se realizó el primer estudio para enlazar el Principado de Asturias con los puertos del Sur de Inglaterra. Fue encargado por el Principado de Asturias, en la etapa en la que Pedro de Silva era Presidente, a CEIMAR, una empresa creada y dirigida por José Antonio Madiedo Acosta. En dicho estudio se destacaba que Poole era el puerto que ofrecía unas condiciones más ventajosas para el establecimiento de un línea regular con Gijón.
Para analizar sobe el terreno las diferentes opciones, se realizó una visita a los puertos de Plymouth, Poole y Portsmouth.

