Los astilleros asturianos ultiman contratos por 163 millones con el nuevo 'tax lease'

La demanda creciente de buques 'offshore' ha devuelto el optimismo    al sector naval que  confía en recuperar el esplendor perdido en   los últimos tres años

09.02.14 - 00:36-

 

El año parece haber empezado bien para el sector naval asturiano. Los nuevos contratos de Armón gracias al 'boom' de los atuneros -el primero construido en la antigua Juliana está ya a punto de entrar en aguas mexicanas-, el punto y seguido a la crisis del 'tax lease', con las primeras operaciones ya firmadas con el nuevo régimen de financiación, y la demanda creciente de buques 'offshore' (de apoyo a la industria de los hidrocarburos) han devuelto el optimismo a los astilleros, que confían en recuperar el esplendor perdido en los últimos tres años. Solo para los dos asturianos (Armón y Gondán) hay sobre la mesa, en construcción, adjudicados o comprometidos buques por un valor aproximado de 163 millones a los que en los próximos meses podrían sumarse nuevos contratos si la financiación lo permite, según la información que maneja el sector. A nivel nacional, la cifra de contratos pendientes solo de inversores supera los 500 millones. Se trata, en concreto, de diez operaciones que verían la luz bajo la nueva estructura fiscal, bendecida por la Comisión Europea en noviembre de 2012, y que cuenta con el respaldo de la Dirección General de Tributos y de Hacienda.

Dos años y medio después de que Bruselas sentenciase a los astilleros suspendiendo el sistema de bonificaciones fiscales que utilizaban para contratar barcos, y seis meses después de que la Comisión Europea (CE) fallase en contra de los inversores que financiaban ese régimen (y que ahora tienen la obligación de devolver las ayudas percibidas entre 2007 y 2011: 126 millones de euros), la crisis del 'tax lease' comienza -aunque todavía con dificultades- a disiparse. Aunque  provocó que los astilleros españoles dejasen de vender al rededor de 50 barcos en los últimos dos años, lo que supone una pérdida superior a los 2.000 millones de euros, el sector dispone de un nuevo régimen de financiación, con el que ya se cerraron dos operaciones el pasado mes mayo en el astillero vasco Balenciaga.

Los esfuerzos de los constructores navales se centran ahora en convencer de nuevo a los inversores -sobre todo entidades financieras y empresarios- a que participen de nuevo en el naval, habida cuenta de que la Comisión aún no ha dado su plácet definitivo a la cantidad a reembolsar del antiguo sistema.

La demanda mundial de embarcaciones ha vuelto a crecer. Una de las mayores oportunidades que tiene el naval es el segmento de buques 'offshore', ya sea para la industria de exploración y explotación de hidrocarburos en alta mar o para las energías renovables, como la eólica marina. Y es que la amenaza que países como China o Corea puedan suponer para la industria naval española depende, en gran medida, del tipo de barco que se construya. «Los chinos suponen un problema si hablamos de naves que exijan poca tecnología y mucha mano de obra, que allí está tirada de precio», asegura el presidente de Pymar y Astilleros Gondán, Álvaro Platero.

En este sentido, los astilleros asturianos poseen una dilatada experiencia en buques de alto valor tecnológico para el sector petrolífero, como supplies, sísmicos (se usan para la detección de bolsas de gas y petróleo en el subsuelo oceánico, e incluso minerales), ancleros (para el anclaje y arrastre de plataformas), pipelaying (para el tendido de tuberías submarinas) o floteles (para acomodar a los trabajadores de las plataformas). Una de las grandes fortalezas de Gondán reside, de hecho, en su especialización en buques pesqueros, de arrastre, militares, policiales, de apoyo a plataformas e incluso de pasajeros, que cuentan con los últimos avances tecnológicos del mercado. Su apuesta por la innovación ha hecho que, además de contar con una interesante cartera de clientes, la compañía haya sido galardonada con varios premios internacionales.

También hay oportunidades para el naval en el campo de los barcos de investigación científica, como lo demuestra el contrato firmado recientemente por Freire para el Instituto de Investigaciones Científicas de Kuwait, y el oceanográfico entregado por Armón Vigo en diciembre al Instituto Nacional de Pesca de México (Inapesca).