Un recorrido por Islandia a bordo de un barco de exploración de la naviera Ponant

EXPANSIÓN

Actualizado el 28 de septiembre. 2026 - 08:08
Islandia
La icónica montaña Kirkjufell, uno de los paisajes más reconocibles de Islandia y escenario de algunas escenas de la serie "Juego de Tronos". A sus pies, la cascada Kirkjufellsfoss.
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Recorremos Islandia y su costa oeste a bordo de "L'Austral", un barco de 142 m de eslora y espíritu de yate privado. Un máximo de 264 pasajeros disfrutan de una travesía donde el paisaje es el protagonista absoluto.

Tierra de volcanes, glaciares, cascadas y una naturaleza a la que la palabra exuberante se le queda muy corta, Islandia es un destino que atrae cada año a viajeros fascinados por sus paisajes. También por fenómenos naturales como las auroras boreales o el sol de medianoche, o la experiencia de sumergirse en baños geotermales, desde cuyas aguas pueden avistarse con suerte ballenas y, mucho más a menudo, manadas de acrobáticos delfines.

 
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Piscina climatizada y zona de hamacas en L'Austral.
Piscina climatizada y zona de hamacas en L'Austral.

Islandia se ha convertido en un destino de moda, donde el número de visitantes se ha estabilizado por encima de los dos millones en los últimos años. No es un país barato, tampoco existen demasiados vuelos directos y el clima puede llegar a ser extremo en algunos momentos del año. Todo esto favorece que no esté masificado, otro de sus atractivos. Muchos de quienes lo visitan lo recorren en camper, otros combinan las rutas en coche con alojamientos en los hoteles boutique que se reparten por todo el recorrido. Nosotros elegimos descubrirla desde el mar, en una travesía a mediados de julio a bordo de L'Austral, uno de los buques de exploración de la naviera Ponant Explorations. Construido en 2011, y más cercano al concepto de yate que al de crucero convencional, el pasaje máximo son 264 pasajeros. Además, su tamaño (mide 142 m de eslora) le permite navegar por estrechos fiordos inaccesibles para barcos más grandes.

Con inicio y fin en Reikiavik, la ruta Icelandic Mosaic hace un recorrido de ocho días, con paradas que acercan al viajero a los grandes hits del país nórdico. El primer día una de las excursiones llega hasta el Círculo de Oro, donde en una misma jornada se puede caminar entre las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia, ver las fumarolas del géiser Strokkur y el doble salto de la cascada Gullfoss. La siguiente escala lleva hasta la isla de Heimaey, donde habita la mayor colonia de frailecillos atlánticos del mundo, y donde se levanta el volcán Eldfell, cuya última erupción tuvo lugar en 1973 (merece la pena entrar al museo que explica cómo se vivieron aquellos días de enero de hace medio siglo).

Ballenas a babor

De vuelta en el barco, después del almuerzo, una llamada del capitán por megafonía rompe la rutina de la navegación. "Ballenas a babor". Corremos a cubierta. A lo lejos varias aletas emergen en estas aguas grises consideradas uno de los grandes santuarios de cetáceos del planeta. De milagro, pero nos da tiempo a inmortalizar el momento.

Según pasa la tarde, el oleaje gana fuerza y el barco comienza a balancearse con más intensidad. Sin embargo, la vida a bordo continúa con normalidad. Algunos pasajeros participan en una cata de jamón ibérico (dos días después habrá una de caviar iraní), otros prueban suerte en el casino, mientras el resto disfruta de la cena de gala junto al capitán. Durante la noche, L'Austral navega entre olas que alcanzan los 4 m, recordándonos que estamos en una de las regiones más salvajes del Atlántico.

La cascada de los dioses, o Godafoss, es una impresionante catarata de 12 metros de caída y 30 de ancho.

La cuarta jornada descubrimos la majestuosa montaña Kirkjufell, donde se rodaron varias escenas de la serie "Juego de Tronos." La siguiente parada, ya muy cerca del Círculo Polar Ártico, lleva hasta la cascada de Godafoss (30 m de ancho y 12 de alto) y a darnos un baño geotermal en GeoSea. Antes de volver hacia Reikiavik, la travesía remata este viaje de descubrimiento de la isla en Akureyri, conocida como la Capital del Norte y situada en el fotogénico y silencioso fiordo Eyjafjörður.

El barco de exploración "L'Austral", 142 m de eslora, navega por el Fiordo de la Eternidad.

Ambiente francés

A bordo de L'Austral la vida es a la francesa. Para empezar por la procedencia de la naviera. Ponant Explorations, con una flota de 12 barcos, entre ellos seis de exploración y un rompehielos de expedición polar, se fundó en Nantes en 1988 y es propiedad de la familia Pinault (dueños también del conglomerado de lujo Kering).

Habitualmente, más del 90% de los pasajeros son francófonos, y el francés es el idioma predominante en anuncios y actividades. Nuestra travesía coincidió, además, con el 14 de julio, Fiesta Nacional de Francia, por lo que el barco amaneció engalanado con banderas tricolor y antes de la cena en el teatro se cantó una sentida Marsellesa con el pasaje puesto en pie. Tras los aplausos, hubo unas palabras del capitán para desear suerte a su selección nacional que esa noche se enfrentaba a la española en el Mundial de Fútbol.

Todas las suites de L'Austral tienen balcón privado.

La influencia francesa también es clara en la gastronomía. Cada mañana, la panadería del barco hornea panes y bollería, y los quesos y ahumados ocupan un espacio destacado en almuerzos y cenas. Pese a que L'Austral navegue al completo de su capacidad, no resulta difícil encontrar mesa en alguno de sus dos restaurantes. Por un lado está Le Rodrigues, con formato bufé, en cuyos mostradores reposan ensaladas, charcutería, marisco, platos calientes... y donde se organizan también cenas temáticas; y, por otro, Le Coromandel, de alta cocina con inspiración francesa, donde el menú cambia cada día con entrantes como Crema fina de puerros y patatas; Langostinos con un toque de caviar con hojas de oro; o Foie gras de pato acompañado de trufa negra. Se puede continuar con ostras frescas y platos principales que incluyen pescados preparados con técnicas francesas y salsas a base de mantequilla, o carnes como Mignon de veau de lait o Suprema de pintada cocinada a baja temperatura con trufa negra.

Todo incluido a bordo

Todas las comidas y bebidas, también el servicio de habitaciones 24 horas, están incluidos en la tarifa, donde solo existe la modalidad todo incluido (desde 6.740 euros por persona), al igual que las excursiones, el spa, la wifi, los espectáculos y las actividades de entretenimiento.

Las 132 suites, de entre 25 y 47 m2, tienen balcón privado, suelos de madera, muebles forrados en piel blanca y muchas de ellas con servicio de mayordomía. Además, las áreas comunes incluyen el spa con sauna y salas de tratamientos, una piscina exterior climatizada y rodeada de zona de tumbonas, un salón de juegos, un gimnasio con máquinas Technogym, el salón panorámico L'Observatorie con biblioteca y piano de cola y el teatro para espectáculos, conferencias y eventos sociales como el cóctel de bienvenida.

La cascada de los dioses, o Godafoss, es una impresionante catarata de 12 metros de caída y 30 de ancho.
La cascada de los dioses, o Godafoss, es una impresionante catarata de 12 metros de caída y 30 de ancho.

Para que todo vaya rodado, 150 empleados viajan también a bordo de este barco de siete cubiertas. A la cabeza de todos está Nicolas Jouslin de Noray, el capitán, 37 años, ocho de ellos empleado en Ponant Explorations dirigiendo rutas de exploración, cruceros de expedición a Groenlandia, a la Antártida, travesías convencionales por el Mediterráneo... Salvo en momentos de maniobra o circunstancias especiales, como baja visibilidad o mucho tráfico marítimo, la puerta del puente de mando siempre está abierta al viajero, al que le explican las nociones básicas de los sistemas de navegación y puede sentarse, y retratarse, en la silla del capitán.

Nicolas Jouslin de Noray, el capitán de L'Austral.
Nicolas Jouslin de Noray, el capitán de L'Austral.

"Es lo bueno de los cruceros pequeños, en unos días conoces a todos los pasajeros, me los cruzo en los pasillos, tomamos un cóctel, hablamos, tengo en todo momento el pulso del sentir general", cuenta Jouslin de Noray mientras nos ajustamos los prismáticos por ver si con suerte una ballena se cruza en nuestro recorrido de navegación.