Baleària se queda con Armas con exigencias: debe romper con Fred Olsen, mejorar servicio y mantener la plantilla

canarias 7 

Competencia autoriza la operación, pero no de forma definitiva. Está sujeta a la valoración de un próximo Consejo de Ministros, que tendrá en cuenta el interés general. Baleària debe invertir 25 millones a tres años y restablecer la ruta Morro Jable-Las Palmas, entre otras cosas

Silvia Fernández DíazJorge Rivero Pablos

Silvia Fernández Díaz y Jorge Rivero Pablos

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 31 de marzo 2026, 10:20 | Actualizado 18:42h.

Sí pero con peros. Así se resume el cierre de la compra de la naviera Armas-Trasmediterránea por parte de Baleària, una operación compleja que se ha demorado casi un año, más de lo previsto inicialmente, lo que ha ido en perjuicio de la compañía canaria, que ya arrastraba una situación económica y financiera delicada. La naviera está hoy en manos de los fondos de inversión JPMorgan, Barings, Cheney Capital y Bain, en un 94% mientras que la familia Armas solo tiene el 6% restante y en los últimos meses, a la espera de esta operación, su situación se ha ido devaluando.

Después de que en enero la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) pusiera una serie de pegas por los riesgos que existían en la operación por la falta de competencia y de que Baleària planteara una serie de compromisos, como la ruptura de la sociedad que tiene junto a Fred Olsen y con la que explota actualmente la ruta de Huelva-Canarias (Armas tiene la de Cádiz), el supervisor ha autorizado la operación en segunda fase pero con una serie de exigencias, nueve en total. Se trata de evitar el monopolio y lo que entraña, como puede ser una subida de precios o un recorte de frecuencias, en las rutas de carga rodada y pasajeros entre la península y Canarias cuando Baleària se quede con Armas. En el tráfico interinsular, no hay problema y Baleària pasará a ocupar la posición de Armas» y competirá con el otro operador hoy en activo: Fred Olsen.

 

Precisamente por esto para evitar acuerdos en competencia, entre los compromisos exigidos y durante un período de tres años, Baleària deberá disolver la comunidad de bienes que tiene con Fred Olsen mediante la que Balearia explotaba la ruta Huelva – Canarias. Fred Olsen se quedará con esta ruta mientras que Baleària, tras hacerse con Armas, operará la de Cádiz. Además, no podrá alcanzar acuerdos horizontales con efectos equivalentes al mantenido con Fred Olsen con cualquier otra naviera.

Competencia obliga a Baleària a mantener la plantilla y la bandera española en sus buques

Además, la compañía de Adolfo Utor, tendrá que mantener la capacidad y frecuencias actuales que excedan de lo previsto en las OSP en la ruta Península – Canarias y deberá invertir y mejorar la flota adquirida a Armas, con una cantidad prevista de 25 millones de euros en tres años. A nivel interinsular, deberá reforzar la competencia en rutas interinsulares, reactivándose la ruta marítima Morro Jable – Las Palmas que Armas había dejado de operar.

Se le exige además mantener todo el volumen de plantilla actual de Armas y mantener la bandera española en sus buques sin recurrir a otros pabellones.

También tendrá que mejorar la calidad y experiencia del usuario a través de medidas —como la conectividad a Internet avanzada a bordo de los buques, mejoras en gestión de reservas y embarque, mayor oferta de entretenimiento a bordo, etc.—, y la medición recurrente de los niveles de calidad con indicadores objetivos de desempeño (KPI).

Entre otras exigencias debe garantizar la sostenibilidad ambiental y transición energética, adecuando la flota adquirida a los estándares de Baleària.

Además debe reforzar la cultura empresarial, implantando un programa interno de cumplimiento específico en materia de defensa de la competencia e invertir a nivel local.

Desde la CNMC se monitorizarán los niveles de precios practicados por Baleària y se supervisará el cumplimiento de estas exigencias durante tres años. Baleària deberá además dar cuenta a la CNMC del cumplimiento.

Con todo esto, Competencia trata de evitar que se produzcan los riesgos detectados, como que Baleária, al tener el monopolio, fuera a una reducción de calidad y/o frecuencias al existir un incentivo para suprimir frecuencias menos rentables y reducir la calidad del servicio prestado, por encima de las exigencias de las Obligaciones de Servicio Público (OSP). También se quiere evitar a toda costa que haya un incremento de precios, especialmente en rutas de transporte de pasajeros que no cuentan con OSP (Huelva – Canarias) y en el transporte de mercancías.

En el caso del Estrecho—tras la investigación en segunda fase al igual que la de Canarias e iniciada por la posible interacción que existía con otra operación en esa misma zona (C/1639/25)— la CNMC concluye que no existen riesgos para la competencia y autoriza la operación en segunda fase sin compromisos. Queda pendiente la operación en las rutas de Alborán, que incluye las rutas desde Almería y Málaga con Melilla.

Competencia dejó ayer claro que la autorización aún «no es definitiva. Será comunicada al ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, para que decida si la eleva al Consejo de Ministros, que podrá valorar la operación según criterios de interés general distintos de la defensa de la competencia. Sin embargo, pese a la puntualización realizada ayer por la CNMC, se da por hecho que la operación va a salir adelante sin ningún problema.

Los últimos datos aportados por la naviera Armas apuntan a un recorte de su Ebitda del 50% frente que debe ir afrontando los pagos de una deuda que hoy supera los 500 millones. Baleària, por su parte, presenta muy buena salud financiera: la compañía alcanzó en 2025 una cifra de negocio de 801 millones de euros (+16%), un Ebitda de 170 millones (+29%) y un resultado del ejercicio de 63 millones de euros (+152%), según los resultados presentados hace unas semanas por la compañía.

Tal y como adelantó este periódico meses atrás, Adolfo Utor, presidente de Baleària, inició conversaciones para la creación de una sociedad y la participación en la gestión del negocio de Armas en Canarias. En esta nueva estructura entrarán socios canarios. Serán empresarios locales «solventes» —entre ellos Dinosol, Aguas de Firgas, Jucarne, Satocan y Acosta Matos—, con una participación minoritaria estimada entre el 30% y el 40%, cuyo objetivo será reforzar la presencia territorial en las rutas del archipiélago.