El cerco gallego consume la mitad de su cuota de sardina en menos de dos meses, el doble que los barcos de Cádiz pese a empezar 50 días más tarde

 

 

 

 

 

 

 

FdeVigo

Acerga indica que el agotamiento se acelerará al concluir mayo, cuando el tope semanal se incrementa de 7.500 a 10.000 kilos, y calcula que ya no habrá recurso a mitad de julio  

El sector se expande en Estados Unidos y los países nórdicos tras certificar su producto con MSC: «Nos está ayudando bastante a mantener los precios y el mercado activo»

 
El cerquero «Novo Rosymar» durante una jornada de pesca en la ría de Arousa.

El cerquero «Novo Rosymar» durante una jornada de pesca en la ría de Arousa. / Iñaki Abella

Vigo13 MAY 2026 19:18
Actualizada 13 MAY 2026 21:24

Con buena pero poca pesca. Así se está desarrollando la campaña de la sardina en el Cantábrico Noroeste, el caladero en el que faena el cerco gallego y que este año dispone de 9.420 toneladas de la especie, un 7% menos, como consecuencia de un ajuste que ha beneficiado a los barcos del Golfo de Cádiz, que por su parte tienen 7.005 toneladas, un 3,7% más. El desequilibrio entre ambas pesquerías es patente, teniendo en cuenta que la flota del norte empezó a faenar hace menos de dos meses (50 días más tarde que el sur) y ha consumido ya casi la mitad del recurso que se le ha asignado, el doble en proporción. «La previsión es que agotemos el stock a mediados de julio», avanza Manuel Suárez, portavoz de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), recordando que al concluir mayo se incrementarán los topes que cada buque puede capturar tanto diaria como semanalmente, en este último caso pasando de los 7.500 a los 10.000 kilogramos para aquellos de ocho o más tripulantes.

Es un momento complicado para el sector, prácticamente sin caballa y con el jurel en niveles mínimos. La xouba es este 2026, en alternancia con la anchoa, el gran sustento de numerosas familias que viven del mar, que esperan poder conseguir más Sardina pilchardus mediante nuevos intercambios con Portugal.

 Esta opción es posible ya que España comparte la gestión de la especie con el país luso, que se lleva el 66,5% de las posibilidades pesqueras en aguas ibéricas frente al 33,5% de la flota nacional,otra desigualdad que el cerco pretende abordar puesto que hay 260 barcos españoles (de ellos 140 gallegos) y solo 130 portugueses. La segunda vía sería que los buques del Cantábrico Noroeste alquilasen cuota a sus colegas gaditanos, una práctica habitual que muchos armadores se ven obligados a llevar a cabo para no amarrar pese a haberla denunciado en múltiples ocasiones, reiterando que solo exhibe el desequilibrio entre quienes sí pescan y quienes no.
 

Promoción y sostenibilidad

El último recorte de xouba anunciado en el norte desató una ola de críticas por parte del cerco (a través de Acerga), las conserveras (Anfaco), los pescadores vigueses (ARVI) y la Federación Galega de Confrarías, que el pasado mes de marzo mostraron su «profunda decepción» por el acuerdo aprobado para esta campaña al considerar que llega en el peor momento posible. Se trata de una situación especialmente compleja para la industria transformadora porque Marruecos ha vetado sus exportaciones de sardina congelada, materia prima clave para muchas plantas asentadas en la comunidad.

En paralelo a ello, el sector ensancha su huella internacional con el apoyo de la certificación MSC (Marine Stewardship Council), un sello azul de sostenibilidad que la sardina ibérica recuperó en julio de 2025 tras superar rigurosas evaluaciones independientes. Este distintivo ha resultado muy útil a los comercializadores para abrir mercado en Estados Unidos y algunos países nórdicos en el último año. «Nos está ayudando bastante a mantener los precios y el mercado activo», asegura Suárez.