España debería crear un servicio civil de Guardacostas.
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- Category: Seguridad marítima
- Published on Wednesday, 12 August 2026 15:04
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AEMC
Ante hechos tan lamentables como los que se están produciendo recientemente en las aguas españolas —En Ceuta; el incremento del narcotráfico en el Guadalquivir y en el golfo de Cádiz, las reiteradas tragedias vinculadas a las pateras y cayucos, o episodios que ponen en cuestión la coordinación y eficacia de los servicios marítimos de emergencia—, resulta legítimo preguntarse si el actual modelo de seguridad, vigilancia y salvamento marítimo necesita una profunda revisión.
A ello se suman otros problemas que afectan directamente a nuestras costas y mares: la progresiva destrucción de los caladeros, la contaminación del litoral, las deficiencias en el control de las aguas de lastre de los buques, la pérdida de contenedores y mercancías en el mar y, en general, una utilización de los recursos públicos que no siempre parece responder a criterios de eficacia, coordinación y especialización.
También resulta preocupante que se produzcan situaciones en las que la respuesta ante una emergencia marítima genere dudas sobre la coordinación entre los distintos organismos competentes. El reciente episodio relacionado con el Hondius, en el que el traslado de pasajeros se realizó mediante un remolcador de Boluda mientras embarcaciones de Salvamento Marítimo permanecían aparentemente en un papel pasivo, debería servir, como mínimo, para analizar qué medios estaban disponibles, quién asumió la responsabilidad operativa y por qué se adoptó aquella decisión.
Todo ello conduce a una cuestión de fondo que, a mi juicio, debería abordarse sin prejuicios políticos: ¿es adecuado el actual modelo español de vigilancia, seguridad, protección medioambiental y salvamento marítimo, o ha llegado el momento de plantear la creación de un verdadero Servicio Civil de Guardacostas?
España dispone de numerosos organismos y cuerpos con competencias relacionadas con el mar: Salvamento Marítimo, Guardia Civil, Armada, Aduanas, Capitanías Marítimas, autoridades portuarias, servicios de pesca y organismos medioambientales, entre otros. El problema no es necesariamente la falta de medios, sino la dispersión de competencias, la coordinación entre administraciones y, sobre todo, la existencia de diferentes estructuras con funciones que en determinados ámbitos pueden solaparse.
Un Servicio Civil de Guardacostas, convenientemente diseñado y dotado de personal con una sólida formación náutica, podría integrar o coordinar determinadas funciones hoy dispersas: vigilancia y seguridad marítima, lucha contra el narcotráfico y otros tráficos ilícitos, protección del medio marino, control de determinadas actividades pesqueras, prevención de la contaminación, inspección y apoyo a las emergencias marítimas.
No se trataría de crear otro organismo burocrático ni de sustituir indiscriminadamente a los cuerpos existentes. Al contrario: debería estudiarse con rigor qué competencias conviene integrar, cuáles deben permanecer en otros organismos y cómo conseguir una cadena de mando clara en las emergencias.
La cuestión tampoco debería plantearse como una batalla entre Gobierno y oposición. La seguridad marítima, la protección de nuestras costas y la vida de quienes navegan o trabajan en el mar deberían quedar al margen de la confrontación partidista. Lo que hace falta es una evaluación independiente y técnicamente solvente del modelo actual: medios disponibles, tiempos de respuesta, preparación de las tripulaciones, coordinación entre organismos, procedimientos de emergencia y resultados obtenidos.
Países como el Reino Unido y Suecia cuentan con estructuras de coastguard con responsabilidades específicas en materia de coordinación de emergencias marítimas y seguridad. España, por su posición geográfica, la extensión de sus costas, la intensidad del tráfico marítimo, la presión migratoria y el volumen del narcotráfico que afecta a determinadas zonas, tiene razones más que suficientes para estudiar otras fórmulas.
No podemos conformarnos con reaccionar después de cada tragedia, de cada contaminación, de cada alijo o de cada incidente marítimo. Tampoco podemos aceptar que la multiplicidad de organismos termine diluyendo responsabilidades.
Ha llegado el momento de abrir un debate serio, técnico y nacional sobre la creación de un Servicio Civil de Guardacostas español. Un servicio profesional, especializado, con personal de acreditada formación y experiencia marítima, medios adecuados y una estructura de mando y coordinación perfectamente definida.
El mar no entiende de competencias administrativas ni de fronteras entre organismos. Cuando surge una emergencia, alguien tiene que estar preparado para actuar, y debe quedar perfectamente claro quién manda, quién responde y con qué medios.
España necesita una política marítima integral y, sobre todo, una verdadera cultura de seguridad y prevención. Si el modelo actual no garantiza esos objetivos con la eficacia exigible, Gobierno y oposición deberían tener la responsabilidad de plantearse, sin partidismos, una alternativa.
Sría un paso más hacia la creación del U. E. COAST GUARD

