Patriotas voraces de pecheros y siervos.
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- Category: General
- Published on Friday, 22 January 2016 11:06
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corregido
Si de verdad se sienten obligados a defender los intereses de los españoles – no los de unos pocos- pondrían más énfasis en defendernos de quienes se han esforzado en profundizar trincheras entre ricos y pobres, en meter las sotanas en las aulas, en hacer de la universidad un coto para ricos, en ejercer el poder con desprecio por el otro, en engañar y desvirtuar, en sembrar el odio entre españoles, y hacer de la pobreza una condena vitalicia, en ser tolerantes y morosos ante la corrupción, en distraerse ante el despilfarro de lo público, en manipular la información e insultar al sentido común. Han sido maestros en practicar el cinismo y el escaqueo político. No dudan en situar en la extrema izquierda a quienes distan del centro no más de lo que ellos mismos distan de la extrema derecha.
Lo que más les preocupa no es que pueda haber otro gobierno distinto al suyo en la Moncloa, sino que el nuevo gobierno, como venía ocurriendo anteriormente, no sea la cara B de la misma moneda. Se muestran irascibles y desesperados por algo tan sencillo como que pueda haber un gobierno más democrático, más trasparente, más comprometido socialmente, y menos sometido a las grandes sectas y a los poderes financieros. Un ejecutivo que no necesite cilicios ni golpes de pecho para orientar y encauzar su gestión de gobierno.
Limpiar la función publica.
La función pública debe ser liberada del prevaricador, del cómplice del político corrompido y de su patrocinador: el corruptor especializado en la captación fraudulenta de recursos públicos destinados al enriquecimiento de apellidos, castas y sectas. Lo meritorio debe ser la eficacia en la gestión, la trayectoria limpia y la vocación de servicio a la Administración pública.
La trazabilidad ética del funcionario publico debería ser obligatoria. El prevaricador, por duro que suene, no es más que un delincuente.
No militarizar lo civil
Se debe poner final a militarización de servicios civiles. Se deben restituir a sus correspondientes departamentos y funcionarios civiles los servicios y funciones injustificadamente militarizados.
Referentes corruptores y corrompidos
El delincuente galáctico, por muchos que sean los destellos que desprenda y la fortuna que atesora, no debe merecer el reconocimiento público, ni el favor estatal, ni la reverencia institucional, sino todo lo contrario, porque ese tipo de personajes, hibrido de santón y usurero bíblico, es nocivo para la sociedad, y solo merece un tratamiento público: el que marcan la Justicia y las leyes.
Los de la pana reversible
Quienes se han enriquecido pidiendo el voto a las gentes qué creían en la izquierda, para luego entregárselo a la derecha financiera, no deben ser dignos de respeto social ni político. Quienes han hecho de las puertas giratorias su circuito político preferido, quienes han hecho de algunos sindicatos un clan de “trileros sociales” al servicio de su "invento", no están en condiciones de presentarse como ejemplo y referencia. Su discurso ha caducado hace tiempo. Su influencia se debe evaluar por su servicio real a la sociedad - a estas alturas, más que amortizado-, y no por su grado de implicación en corrompidas tramas financieras. Quienes proponen hacer asociaciones con bandas de delincuentes, son como mínimo tan delincuentes como ellos.
El miedo a una democracia real les lleva a meterse en la cama con aquellos que les puedan garantizar que van a seguir disfrutando de lo que han afanado traicionando a los más desprotegidos.
Los patriotas camaleónicos.
Pensar que quienes nos han traído hasta aquí van a ser los mejores para restituir lo que han adulterado, emponzoñado, robado y destruido, es algo así como creer que la monarquía es la única forma de gobierno.
Algunos deberían repasar su agenda de viajes y sus contubernios exteriores, y sus fuentes de financiación; deberían recordar los delincuentes cobijados y las sectas entronizadas en sus partidos, así, quizás, podrían darse cuenta que en el mundo hay muchas dictaduras, muchos dictadores y, a pesar de ello, han sido y son sus amigos.

