Itoitz: el caso de un barco perdido
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- Published on Sunday, 15 February 2026 08:34
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AEMC
15 de febrero de 2025
SASEMAR, la empresa pública encargada de la Seguridad Marítima en aguas españolas, ha vuelto a dejar patente la incapacidad de sus dirigentes para gestionar de forma segura y solvente las misiones que tienen encomendadas. El pasado mes de mayo se les volcó, dentro del puerto de la Restinga (Canarias), un cayuco que estaba al costado de una de sus embarcaciones de salvamento. En el previsible accidente murieron siete personas y varias resultaron heridas. Los máximos responsables de SAEMAR optaron una vez más, y ya son muchas, por esconderse y no dar una sola explicación pública sobre el accidente. Como si el accidente y las circunstancias que lo rodearon no fuese de su incumbencia. El mismo escaqueo y la misma cobardía que ya habían practicado en el accidente del “Blue Star”, en la ría de Ares, o en el accidente del “Bentago Express” en Agaete (Las Palmas), por no citar más. En esta ocasión el barco víctima de su despropósito fue el “Itoitz”, un pesquero de unos 20 m de eslora, que el pasado lunes día 9 de febrero, después de sufrir una presumible vía de agua, fue abandonado por el patrón y toda la tripulación en una balsa, en aguas de Galicia. Los náufragos fueron rescatados sanos y salvos por otro pesquero que informó a SASEMAR de lo ocurrido. SASEMAR envió a la zona un helicóptero, que condujo a los pescadores rescatados a tierra. Además mandó salir al remolcador “María Pita”, de su flota salvamento. Tanto el estado de la mar como otros factores meteorológicos no impedían la toma de remolque, aunque las previsiones para las próximas horas en la zona eran de temporal. Así pues, lo aconsejable para evitar el riesgo de hundimiento del pesquero siniestrado era tomar remolque y conducirlo a un puerto próximo.
Sin embargo, pasaron varias horas antes de que el remolcador diese remolque al pesquero. Para entonces el estado de la mar ya era más adverso. Se rompió el cabo de remolque y el pesquero volvió a quedar a la deriva, siendo arrastrado por fuertes vientos de componente oeste hacia las costas asturianas. Se ignora si hubo negociaciones entre el armador del pesquero y SASEMAR. Uno de los capitanes marítimos que dirigieron las operaciones fue el de Ferrol, un militar, que curiosamente es el mismo que estaba de capitán marítimo en A Coruña cuando se gestó la monumental catástrofe del petrolero “Prestige”. Aún no se sabe por qué, cuando todo presagiaba que el tiempo iría a peor, el “María Pita” dejó abandonado a su suerte al “Itoitz” y se dirigió de vuelta a puerto. En sustitución del “María Pita”, se dio la orden de zarpar al veterano remolcador “Alonso de Chaves”, navegaba a la velocidad que le permitía el oleaje que seguía en aumento. El “Itoitz”, arrastrado por el temporal, rebasó la vertical de la frontera marítima ente Asturias y Galicia. Su equipo AIS aún seguía emitiendo señales, pero cuando el miércoles por la noche el “Alonso de Chaves” alcanzó su objetivo ya se había perdido la señal del AIS. Lo último que se recibió fue la señal emitida por la radio baliza del “Itoitz”, lo cual era muy mal presagio. Lo más probable era que el pesquero ya se hubiera ido al fondo. De ser así, el hundimiento vendría acompañado de los inevitables derrames de combustible, aceite, plásticos y otros materiales contaminantes. Un desastre en toda regla. ¿Es esto lo que se pretende silenciar? ¿Nadie va a asumir responsabilidades por un despropósito de semejante calibre?
La actuación de SASEMAR, ha vuelto ha poner de manifiesto su falta de solvencia para gestionar satisfactoriamente el salvamento marítimo. Por lo que se ha colmado la paciencia de muchos ciudadanos hartos de SASEMAR y sus prácticas. Los comentarios en algunos medios sobre esta empresa adscrita al ministerio de Transportes muestran el hartazgo y el rechazo hacia la cúpula del organismo.
Es hora de actuar con coherencia
Existen razones más que suficientes para que el presidente del Gobierno y el ministro Sr. Puente se hagan eco del estado de deterioro progresivo de la Marina Civil y actúen en consecuencia. No hay justificación para esperar a que se repita otro “Villa de Pitanxo” y haya que sufrir situaciones como las vividas hace pocas semanas en Admuz.
Respetar los derechos básicos
La Seguridad de la Vida Humana en la Mar, el derecho constitucional a la vida y a la integridad física van íntimamente unidas, son derechos fundamentales. No deben considerarse como parte del negocio naviero, aunque haya quienes lo interpreten de ese modo. En este caso, se ha perdido un buque sin tripulación a bordo, no hay razones para silenciarlo. Cuando en toma de decisiones concurren: presumible ignorancia náutica o inexperiencia y cierta dosis de arrogancia, es más que probable que surja la tragedia. Eso es lo que se percibe en la gestión administrativa de la Marina Civil desde hace años.
El gobierno tiene la obligación de comportarse democráticamente
El ministro Puente debería exhortar a Benito Núñez Quintanilla, ex director general d ela MM y actualmente Secretario General de Transportes Aéreo y Marítimo, a la directora general de Marina Mercante, Ana Núñez Velasco, que es a su vez presidenta de SASEMAR, y al director de SASEMAR, José Luis García de Lena, - todos ellos ingenieros navales, carentes de experiencia en navegación y sin formación náutica - a que comparezcan y expongan públicamente lo ocurrido con en el salvamento del “ITOITZ”. Deberían explicar con detalle las pautas impuestas y los protocolos que se siguen en la gestión de la Seguridad de la Vida Humana en la Mar, de la que la búsqueda, el rescate y el salvamento marítimo forman parte inseparable.
Tolerar el camuflaje sería de irresponsables
Ni el gobierno ni la oposición deben consentir que estos cargos públicos, responsables directos de la Seguridad Marítima y de la lucha contra la contaminación marina, se camuflen, una vez más, ante un caso como el del “ITOITZ”,
En un régimen democrático los ciudadanos tienen el derecho a ser informados; de lo contrario, se estará debilitando aún más la democracia.
Despropósito, incoherencia y falta de ética.
El caso “ITOITZ”, es un indicador elocuente del despropósito, la incoherencia y la falta de ética que se ha impuesto en el ámbito de la Marina Civil, especialmente desde que en el año 2018, el ministro Ábalos – actualmente en la cárcel- tomó la desafortunada decisión de nombrar a Benito Núñez, como Director General de la Marina Mercante.
Tratar de engañar a la opinión pública con golpes de mar imaginarios o con olas que impiden el remolque cuando no es cierto, no es ético.
Publicar datos de SASEMAR dando cuenta de los rescates realizados para paliar un desastre en nada remedia unos hechos lamentables.
Rescate, salvamento, remolque, asistencia. Tribunal Marítimo Central.
Antes de analizar las actuaciones de SASEMAR en el caso “ITOITZ”, sería muy conveniente que los responsables de este asunto precisasen con detalle el significado de conceptos tan elementales como asistencia, rescate, salvamento, y remolque, porque no parece que se estén interpretando con precisión.
También se debería justificar por qué 50 años después de la muerte de Franco, sigue vigente el Tribunal Marítimo Central, dependiente del Ministerio de Defensa y presidido por un Almirante. Este tribunal aún se rige por algunas normas de hace 64 años.
armada.defensa.gob.es/ArmadaPortal/page/Portal/Armadaspannola
¿El negocio es lo que impera?
Si el criterio dominante es que lo único que atañe al salvamento es el rescate de vidas y lo demás queda sujeto a negocio, los riesgos se incrementarán. Sobran los ejemplos. Los pescadores saben mucho de lo eso significa.
Para España sería una desgracia que los tentáculos del fascismo tecnológico llegasen a dominar la escena española, pero eso no ha de ser razón para abstenerse de cualquier crítica merecida al gobierno actual. La mejor forma de evitar ese avatar no es tolerar y consentir actuaciones propias de un régimen que debería haber quedado por la popa hace mucho tiempo. Son muchos los ciudadanos necesitan recuperar la confianza en un gobierno de progreso, en un gobierno realmente comprometido con la justicia social, con la lucha contra los abusos y la desigualdad. Si discursos y promesas navegan por la babor y realidad lo hace por estribor, es fácil imaginar el futuro.
La tecnocracia y el militarismo naval remanente han demostrado con creces que no reúnen la solvencia requerida para dirigir la Marina Civil Española.
Nota .- El remolcador de salvamento “Alonso de Chaves” se incorporó al Plan de Salvamento de la DGMM en 1987, es decir cinco años antes de que se crease SASEMAR. El “Alonso de Chaves”.
Su nombre fue elegido para honrar a uno los marinos civiles mas destacados de la Historia de la Navegacion. La idea era que todos los remolcadores y embarcaciones de Salvamento Marimo luciesen en su amura nombres de otros marinos civiles de renombre, como Cristóbal Colón, Hernando Colón, J.S. Elcano, Balboa, Hernán Cortés, Diego García de Palacio, Andrés de Urdaneta, Pedro de Alvarado, Ladrillero, Cabrillo, Andrés del Pes, Antonio de Gaztañeta, Lorenzo Ferrer Maldonado, López de Velasco, Rafael Monleón, y tantos otros, sepultados por los de siempre, para el conocimiento y reconocimiento los españoles, como marinos civiles.

