GALICIA Y CANTABRICO TEMPORALES EN CADENA

GALICIA Y CANTABRICO TEMPORALES EN CADENA

 

La Voz de galicia

Desde el 16 de diciembre, apenas ha habido días sin alertas por mal tiempo. Las más numerosas han sido por mar de fondo, y también las más extremas, hasta cinco rojas. Le sigue el fuerte viento, que provocó una alerta por riesgo extremo el pasado martes en A Mariña, y naranja el día de Nochebuena con el paso de Dirk, además de otras muchas amarillas. Las lluvias, aunque no han requerido de avisos extremos -sí de tipo naranja y amarillo con Dirk o con Petra-, han sido continuas: casi medio centenar de días pasados por agua. Ha sido el enero más lluvioso desde el 2001 y a punto ha estado de superar el de 1988.

Nochebuena y Navidad

«Dirk». Fue la primera ciclogénesis explosiva que llegó a Galicia este invierno. Lo hizo la madrugada de Nochebuena, con una bajada de presión de hasta 40 milibares en solo 24 horas, quedándose en 930, que es considerado un huracán de categoría 4. Provocó vientos de 190 kilómetros por hora en Valdeorras y se quedaron sin luz 80.000 gallegos. Al día siguiente, en Navidad, se activaba el primer aviso rojo por mar de fondo. Fue el principio de un invierno de alertas infinitas.

Reyes

Olas de 12 metros. La coincidencia de mar de fondo, mareas vivas y día festivo tuvo unas consecuencias fatales: tres miembros de una misma familia fueron arrastrados por una ola gigante en las inmediaciones del faro de A Frouxeira (Meirás), en Valdoviño. Solo ha aparecido el cuerpo de uno de ellos. Las olas alcanzaron unas alturas históricas. La boya de cabo Silleiro (Pontevedra) superó su marca, 11,5 metros de altura significante. El impacto del oleaje provocó inmensos mantos de espuma que cubrieron paseos marítimos enteros, como el de A Guarda.

28 y 29 de enero

Tercera alerta roja. Hubo olas que superaron los diez metros en la costa gallega a causa del mar de fondo. El fuerte temporal complicó las labores de rescate de un mercante, que a punto estuvo de encallar en la costa de Ferrol. Finalmente, Salvamento Marítimo consiguió remolcarlo hasta el puerto de la ciudad naval.

1 y 2 de febrero

«Nadja». Esta ciclogénesis obligó a activar la cuarta alerta roja en el mar. Se daban los mismos componentes que en Reyes, mar de fondo y mareas vivas. Estas fueron más potentes de lo previsto, ya que la propia tormenta elevó el nivel del mar. La boya de Estaca de Bares (Mañón) a punto estuvo de batir su récord, con olas que rozaron los 13 metros. Fueron 12 horas seguidas de oleaje superior a los diez metros, lo que originó un reguero de destrozos por toda la costa. El día 2, con alerta naranja, horas después de desactivar la roja, una ola se llevó a un joven que circulaba en bicicleta por el espigón de la playa de A Rapadoira, en Foz.

4 y 5 de febrero

«Petra». Esta profunda borrasca, primero, afectó en tierra, el martes, con rachas de más de 150 kilómetros por hora, y en la madrugada de ayer, al mar. Se alcanzaron olas de más de 12 metros en Bares y de más de 11 en cabo Silleiro durante la pleamar. Se volvieron a registrar destrozos en distintos puntos, como en el paseo de A Coruña.

6 y 7 de febrero

«Qumaira» y «Ruth». Otro frente muy activo, Qumaira, se dejará notar hoy con fuertes vientos, que podrán superar los 130 kilómetros por hora, e intensas lluvias. Ruth llegará mañana por la noche. El tiempo explosivo seguirá la próxima semana.

 

DIARIO MONTAÑES

 

 

http://www.eldiariomontanes.es/20140204/local/cantabria-general/cantabria-prepara-para-rachas-201402040758.html

 

 

TEMPORAL EN CANTABRIA

La costa cántabra se enfrenta a otro temporal sin tiempo para reponerse del anterior

La ciclogénesis Petra deja fuertes vientos, pero apenas provoca incidentes a su paso por la región

04.02.14 - 07:58 -

Teodoro San José/A. Machín | Santander

 

Las olas se cuelan en el Paseo Marítimo de Santander./ Foto: Javier Cotera | Vídeo: Héctor Díaz

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Sin tiempo para hacer balance del anterior, ya viene el siguiente. Porque la costa cántabra se enfrenta hoy a una nueva alerta naranja que anuncia nuevas olas con mareas llamativas. Y ese mar chocará con un litoral ya mermado de fuerzas y ‘dado vuelta’ tras la furia que el Cantábrico mostró el pasado fin de semana. Y más. Porque a lo que hoy llega se suma la alerta roja superada ayer. Petra sopló, pero no fue para tanto. La ciclogénesis anunciada a bombo y platillo mezclada con otra alerta naranja en el litoral, fuertes mareas y, especialmente, el ‘aperitivo’ de media comunidad autónoma pasada por la batidora del destrozo en la noche del domingo, hizo temer otra jornada devastadora. Pero en el parte de incidencias del martes alcanzó más peso el espectáculo de las imágenes de los fotógrafos que los sucesos. Según el balance oficial, ya en las últimas horas de alerta, se produjeron 34 llamadas a los servicios de emergencia, que reflejaron en su resumen 21 incidencias.

El efecto del vendaval se dejó sentir más en el interior que en la costa. Tresviso se llevó la palma con unos vientos que sí cumplieron la previsión de los meteorólogos. Rachas de 140 kilómetros por hora. «Eran como explosiones». Los 114 de Reinosa y los 94 de Villacarriedo –tres más que en Torrelavega– fueron los siguientes en una clasificación de ventoleras que, en Santander, se quedó en los 84. Y en la crónica de desgracias, por suerte, únicamente pequeños árboles caídos, algún tejado levantado y un par de intervenciones de los bomberos en fachadas con riesgo. Petra no quiso cebarse, aunque al dueño de un vehículo aparcado en el desfiladero de La Hermida no le hiciera gracia encontrarse con las lunas rotas por el desprendimiento de unas piedras.

La historia de La Hermida, en el municipio de Peñarrubia, fue lo más destacado. El alcalde, Secundino Caso, contaba que «alrededor de las siete y media hubo un desprendimiento de piedras y alguna rama, junto a las viviendas construidas por Viesgo, que afectaron a un vehículo que se encontraba allí aparcado. Le destrozaron las lunas». El viento, según informa Pedro Álvarez, también levantó en esa zona parte del tejado de una nave, «que se encuentra junto a la iglesia parroquial, pero sin causar daños personales». Daños que tampoco hubo en el resto de incidencias del día. En Santander, los bomberos retiraron parte de una fachada con riesgo de caída en la calle San Fernando, y en Laredo, el Parque de Emergencias 1 del 112 hizo lo mismo con un alero en López Sena. Además, la programación del aeropuerto de Parayas sufrió una alteración ya que el vuelo procedente de Madrid que debía llegar a primera hora de la tarde no salió de la capital de España (y, por tanto, tampoco de vuelta posteriormente desde Santander hacia Madrid). Un árbol inclinado en Castro apuntando al tendido eléctrico y algunos arbustos sobre las carreteras de la región completaron la lista de actuaciones.

Con todo, el viento dejó escenas llamativas. «Era impresionante», comentaba Miguel Campo, vecino de Tresviso, el pueblo que ayer acaparó vientos. Se quedaron sin luz, pero sólo cinco minutos. «Han caído algunas tejas, pero no ha impedido hacer las labores cotidianas de atender a los animales». Feliciano Campo, que junto a su hermano Francisco Javier regenta la Taberna del pueblo, hablaba del sonido. «Es como el mar cuando bufa. El aire silba al pasar entre las rocas de la montaña y asusta». Y, aunque no es nuevo –en Navidades llegaron a los 145 kilómetros por hora– «no te acostumbras a ese ruido».

Rugió la Bahía

La otra gran estampa del día estuvo en Santander. Porque la Bahía ofreció todo un recital de tarde-noche. Se veía venir y, a eso de las tres y media, se cortó el acceso al muelle. El paseo marítimo, de Puertochico en adelante (en dirección al Centro Botín), fue desalojado por los pasos de cebra. Pero, por entonces, la marea baja no permitía que el Cantábrico se cebara en exceso más allá del acoso al casco de un barco que entró a puerto en mitad de un llamativo vaivén a media tarde.

A partir de ahí fue distinto. Las rachas de 74 kilómetros hora ganaron puntos (llegaron hasta los 84) y también la altura del agua, que se acercó amenazante al borde de las machinas del muelle y de Puertochico. Así, el pique de la Bahía en forma de olas empezó a tocar tierra y a empapar el asfalto de un paseo vacío, en esta ocasión, de paseantes. A Los Raqueros les obligaron a recordar sus tiempos de buceadores en busca de monedas. Mar fuerte, marea alta y viento, la combinación perfecta que levantó tapas de alcantarillas a base de ‘golpes’. Y los curiosos, con sus cámaras, en la acera de en frente, la de mitad del Paseo de Pereda. Prohibido más cerca.

Porque fue un día de precauciones (y más, con la memoria reciente de las imágenes de los destrozos en El Sardinero). Ya se aconsejó a primera hora del día a la dirección de todos los centros educativos de Cantabria que cancelaran las actividades al aire libre y deportivas durante el temporal. Algunos colegios como el Altamira, en Revilla, la Sagrada Familia, en Herrera de Camargo, o ‘Dunas de Liencres’, entre otros, decidieron seguir el consejo y suspender buena parte de su actividad de la tarde. Eso obligó a muchos padres a cambiar de planes y organizar su día sobre la marcha para ir a buscar a los niños y hacerse cargo de ellos durante toda la tarde. Dentro del dispositivo de seguridad, en Santander, se echó el cierre a las instalaciones deportivas municipales y se recomendó dejar el ‘footing’ para otro día. Y lo mismo ocurrió en Camargo, Los Corrales de Buelna o en el plan del día de la Federación Cántabra de Fútbol, que suspendió toda actividad en las horas de alerta roja –de tres a nueve–. Y en Torrelavega, donde el Teatro Concha Espina decidió cambiar la fecha del espectáculo ‘Tachán’, previsto para este jueves, al lunes 10 de febrero. Por si acaso.

En el mismo sentido, Protección Civil lanzó a los cuatro vientos sus habituales consejos para estos casos –el pronóstico de vientos de 140 kilómetros por hora coincidía con otra alerta naranja en la costa por fuerte oleaje–. Se habló de medidas de autoprotección y de extremar las medidas de seguridad. Las de ‘andar por casa’. O sea, que convenía alejarse de cornisas, árboles, muros o edificaciones en construcción (además de quitar la ropa del tendal y todo lo ‘movible’ de las terrazas). Y en zonas marítimas, mantenerse a distancia de la playa y de otros lugares bajos que pudieran ser afectados por mareas y oleajes.

El aviso hizo efecto. O eso, o Petra, que causó más temor que consecuencias, se quedó en menos de lo previsto. Pero eso ya es historia, aunque no haya tiempo para ‘archivarla’

Otro temporal

Y es que, sin tiempo para reponerse de una ciclogénesis o apearse de un temporal de viento y olas, ya se avecina otro. Los pronósticos meteorológicos para estos próximos días son claros. Es más que probable que a lo largo de esta semana y de la que viene vuelva a repetirse en el Cantábrico el paso sucesivo de frentes asociados a profundas borrascas, según advierte Aemet. Y eso viene a significar más viento fuerte, más oleaje y también algo de lluvia. Con todo, en Cantabria se mantiene cierta calma en comparación con las medidas adoptadas en las comunidades vecinas tras las imágenes que han dado la vuelta al mundo en los últimos días. Especialmente, en el País Vasco.

Desde que se inició el año, el tiempo meteorológico parece metido en un bucle que se repite sin fin.Y esta jornada habrá más de lo mismo. La Agencia de Meteorología avisa de que hoy volverá a ser un día muy complicado en la costa cántabra. La profunda borrasca que vuelve a formarse al Suroeste de las Islas Británicas provocará, además de un temporal marítimo, vientos intensos y fuerte oleaje, que a lo largo de la jornada pueden alcanzar o superar los siete metros golpeando contra los acantilados. Lo más fuerte se producirá con las pleamares (8.18 horas y 20.44 horas), aunque la alerta naranja estará activada desde las seis de la mañana.

Afortunadamente, no habrá mareas tan vivas, como en la anterior ocasión, con lo que la altura del nivel del mar (4,49 metros) será casi un metro inferior a la del pasado domingo. Y eso significa que, pese a que la fuerza del oleaje sea similar, al coincidir con marea muerta, no se adentra tanto en tierra. En cualquier caso, se encuentra activada la alerta naranja pues frente a la costa, la mar combinada del Noroeste moverá olas de entre 5 y 8 metros, mientras que el viento del Suroeste tendrá fuerza 8. En tierra, la alerta meteorológica se dirige especialmente hacia Liébana, donde las rachas de viento Sur pueden alcanzar los 110 kilómetros por hora, si bien lo más duro se producirá de madrugada.

Más pronósticos

Y tras una transitoria mejoría el jueves por la mañana –mejoría cifrada en una menor intensidad del viento y del oleaje–, otra borrasca atlántica asomará en Cantabria por el Oeste. Tras de sí traerá un nuevo temporal de características similares a los de estos días, con vientos fuertes o muy fuertes por el Cantábrico, donde no se descarta que vuelvan a activarse las alertas rojas porque las rachas de viento huracanado pueden alcanzar nuevamente los 140 kilómetros por hora. Y en la mar, el temporal marítimo puede provocar que vuelvan a avistarse olas superiores a los ocho metros. Como está siendo norma, ese frente se desplazará muy rápidamente hacia el Este, por lo que el viernes puede abrirse otra mejoría en la región a la espera de que un nuevo frente asociado a otra profunda borrasca alcance el Cantábrico.