Una posible grieta en el casco hunde un pesquero en Oza

 

 

 

El barco fue reflotado con la ayuda de bombas de achique y grúas de gran porte

 Emiliano Mouzo

A Coruña / La Voz  04 de enero de 2015  05:00 

El pesquero O Vulcano se hundió sobre las cuatro de la madrugada de ayer en la dársena de Oza, donde se encontraba atracado y avituallado para zarpar el lunes a faenar. Y todo apunta a que se debió a una posible grieta en el casco del buque, de tan solo siete años de vida.

El barco se hundió de popa cuando estaba amarrado en el primer pantalán de los muelles pesqueros coruñeses, en donde tenía almacenadas sus artes de pesca, aparejo de enmalle, preparadas para largar a primera hora del lunes.

La Policía Portuaria de A Coruña se dio cuenta de la situación y alertó de inmediato a los armadores, de la localidad cercana de Mera. Y también avisaron a los servicios de emergencia del Puerto de A Coruña, tanto a Salvamento Marítimo como a las empresas privadas que desempeñan las funciones de auxilio y remolque. Pero nada pudieron hacer por mantener a flote a O Vulcano.

De inmediato se personaron en el lugar los técnicos de Salvamento Marítimo que configuran la tripulación de la embarcación de actuación rápida Salvamar Mirfak. También llegaron casi al instante los profesionales de la sociedad Maritime Global Service, y del remolcador de interior de puerto Costero. «Nada pudimos hacer porque el hundimiento casi fue fulminante», contaron varios testigos del naufragio de O Vulcano.

Pero la presencia de los técnicos de Salvamento Marítimo, de Maritime Global Service y de Cotero sí fue clave para evitar que en la dársena de Oza se produjese un problema de contaminación, que el derrame de los residuos de las sentinas del barco, e incluso de los tanques de gasoil vertiesen al mar.

Porque las primeras medidas, coordinadas por la Autoridad Portuaria de A Coruña, fueron extender una barrera flotante que impidiese salir cualquier producto contaminante a la ría. Y el éxito fue rotundo.

Una vez controlado cualquiera emisión de materiales nocivos al mar, los trabajos se centraron en la inspección exhaustiva del barco. Los buzos de Maritime Global Service comprobaron que nada apuntaba a una avería grave: «Una pequeña grieta o, incluso, un poro en el casco, que se convirtió en una vía de agua y hundió el barco», dijeron los técnicos.

Y ya de inmediato se procedió a diseñar las labores de reflote del buque. Los buzos se encargaron de enganchar el pesquero y de colocar bombas de achique en el interior de la nave para aligerar el agua del interior. Dos grandes grúas comenzaron a levantar O Vulcano, que quedó a flote sobre las cinco de la tarde, y listo para ir al carro a reparar.