Traficante de drogas disparó a un compañero de tripulación y tomó como rehenes a ocho personas más

 

 

 

 

cocaínaImagen de archivo cortesía de CBP

PUBLICADO EL 14 DE FEBRERO DE 2024 A LAS 22:28

POR THE MARITIME EXECUTIVE

 

Las autoridades españolas han revelado los detalles de una operación de redada de drogas en alta mar el pasado mes de noviembre que dio un giro dramático. Una simple interdicción se convirtió en una misión de rescate después de que uno de los sospechosos secuestrara el barco y tomara como rehenes a sus compañeros contrabandistas.

El barco era un viejo remolcador, el Sea Paradise , y transportaba 2.300 kilogramos de cocaína por valor de unos 70 millones de dólares. Las autoridades españolas recibieron un aviso sobre el envío, que se suponía que sería transferido a un barco más pequeño cerca de las Islas Canarias, una zona popular para el transbordo de cocaína en el mar.

Sin embargo, unas horas antes de que las autoridades tuvieran previsto abordar el Sea Paradise , los agentes se enteraron de que un tripulante serbio había disparado a uno de los hombres, arrojado el cuerpo al mar y tomado como rehenes al resto de contrabandistas. Ante la necesidad de salvar la vida de los ocho tripulantes restantes, las autoridades movilizaron un equipo de rescate especializado cuya prioridad era salvaguardar la vida de los rehenes. 

El equipo fue enviado al lugar a bordo del buque patrullero de alta mar Cóndor de la Agencia Tributaria Española. En menos de 12 horas, el equipo de intervención llegó al lugar y abordó el Sea Paradise . Los agentes establecieron un contacto inicial con los tripulantes y con el secuestrador.

Después de varias horas de negociaciones, el secuestrador dejó el arma y se rindió. El equipo de abordaje rescató al resto de sospechosos de contrabando y trasladó el remolcador a Santa Cruz de Tenerife. A lo largo del muelle registraron la embarcación y decomisaron la droga, la cual estaba escondida en una cabaña de muy difícil acceso. Las drogas se dividían en fardos sujetos a luces estroboscópicas y jarras de agua, para que pudieran flotar en el agua hasta que otro barco de contrabando pudiera localizarlas. También se incautaron equipos electrónicos y de comunicaciones. 

Los detalles del caso se mantuvieron en secreto durante cuatro meses y recién ahora se han hecho públicos.