El Cordero estuvo los 15 primeros días del año, antes de hacerse a la mar el pasado lunes, víspera del trágico naufragio que dejó cinco víctimas, en un astillero de O Freixo, en el municipio coruñés de Serra de Outes, para someterse a pequeñas reparaciones y ser repintado. "El casco del barco estaba perfecto, completamente estanco", aseguró el responsable del astillero, José Lago.
En su opinión, "está descartada" la posibilidad de que la estructura de este arrastrero, construido en 1998, padeciese alguna corrosión que, por la fuerza del temporal de la noche de su hundimiento, diese lugar a una vía de agua. "Le llevo dando vueltas y vueltas a tratar de buscar el porqué un

